cambio de vida

Puedes cambiar de ciudad, de aspecto, de trabajo, de pareja, puedes huir del mundo, pero todo volverá a ser como antes y la historia se repetirá como si te persiguiese el destino. Todos esos cambios son externos, y, por tanto, temporales, porque para que un cambio de vida sea real y duradero tiene que ser interno.

El verdadero cambio (el duradero) nace en nuestra mente; llega cuando cambiamos la percepción que tenemos de nosotros mismos, cuando comenzamos a cambiar la idea preconcebida sobre el qué y el cómo somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes, con nuestras debilidades y nuestras fortalezas. Cambiamos cuando aprendemos y evolucionamos, porque es ahí cuando rompemos viejas creencias que nos limitan y expandimos nuestra identidad. Recuérdalo: para lograr un cambio de vida no hay nada más poderoso que expandir y cambiar nuestra mente.

Así que si realmente quieres mejorar y cambiar, vas a tener que dar un paso al frente, tomar decisiones y asumir nuevas responsabilidades. Deberás cambiar hábitos y comportamientos, aprender, evolucionar y pagar el inevitable peaje del precio del esfuerzo.

Aunque si ante esto respondes ¡¡¡Sí, pero no es fácil!!!, lo siento pero no tengo más remedio que darte la razón: probablemente con esa afirmación tú mismo te sentencias a quedarte dónde estás ahora.

 

¿Quién te ha convencido de que un cambio de vida tiene que ser fácil?

 

¿Quién te ha convencido de que tiene que ser fácil? Desde luego que esas palabras nunca han salido, ni saldrán de mi boca. Si quieres que alguien te diga que es fácil, que todo es genial, que no vas a tener que sacrificarte, que todo es positivo y maravilloso, que tan sólo sonríe y sé feliz, que no te preocupes por nada, que por algunas misteriosas leyes del universo que desconozco todo va a llegar a tu vida sin esfuerzo, lo siento pero vas a tener que buscar a otro que te prometa eso.

Lo digo porque últimamente veo infinidad de “expertos”  que trivializan todo con recetas mágicas; trivializan el dolor y el sufrimiento, donde la comprensión y la empatía brillan por su ausencia, prostituyendo la palabra felicidad, como algo fácil y casi obligatorio. Así que lo siento si decepciono a muchos con estas palabras, pero esa no ha sido mi experiencia, ni conozco ese secreto.

No lo olvides: un cambio de vida primero debe ser interno y éste es el que nos llevará a los cambios y resultados externos.

Supongo que por eso muchísimas personas me han confirmado que han llorado con mis libros, porque se han sentido identificadas y emocionadas con esas historias de superación y de cambio tras caer a lo más profundo; historias basadas en hechos reales como la vida misma, porque cuando alguien realmente te importa de verdad hay que tener la valentía de decirle lo que realmente necesita escuchar, y no solo lo que quiere oír. Esa es la manera de ayudarle, aunque duela, y si de alguna forma esto duele, pido disculpas -como dice el genial título de una canción de Leiva- por este “sincericidio”.

Así que no es fácil y todo lo que merece la pena cuesta, pero sí es posible ese cambio de vida que buscas. Siempre se puede cambiar, mejorar y progresar y sí, hay que pagar el precio del esfuerzo y del sacrificio. Pero al final lo que realmente nos llena es la sensación de satisfacción personal cuando das un paso al frente, cuando subes tu propio estándar, cuando te exiges a ti mismo a hacer aquello que tienes miedo de hacer, cuando sabes que estás en lo correcto y en el camino adecuado.

No lo olvides: un cambio de vida primero debe ser interno y éste es el que nos llevará a los cambios y resultados externos.

Aprende a disfrutarlo.

cambio de vida

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Un comentario

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Lucía
23.01.2017 a las 12:45 Enlace Permanente

Buenos días Javier: Como siempre tan sincero, veraz y directo. Ahora toca aplicarse la lección. Estamos en el camino.
Muchas gracias Javier. Abrazo largo y sincero.:)

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