escritura dirigida como terapia

Estamos hechos de historias: la redacción como método de alivio emocional

Nuestra percepción de la vida, de nosotros mismos y nuestras emociones están basadas en historias, en esa narrativa interna que tenemos, en cómo interpretamos, cómo vemos, cómo contamos y nos contamos la historia de nuestra vida, que a su vez condiciona la percepción de nuestra experiencia externa. 

Desde hace milenios, los antiguos maestros, los chamanes, las distintas religiones y mitos, todo el conocimiento se transmitía a través de historias, leyendas y parábolas. Estamos construidos de forma que percibimos y entendemos todo mejor con ellas porque contienen emociones que hacen que retengamos la información gracias a la emoción (los datos se olvidan, las emociones no).

1. Nuestra vida, nuestra biografía, es nuestra historia

 

¿Por qué pagamos para ir al cine, al teatro o por un libro? Pagamos para que nos cuenten una historia, para que nos lleve a otro lugar, para sentir, emocionarnos y vivir. Todos somos y estamos hechos de historias, por eso nos gustan y nos identificamos con ellas. Nuestra vida, nuestra biografía, es nuestra historia. 

A lo largo de los años hemos recibido una formación, nos han enseñado a ver la vida y a vivir de una forma determinada, a valorar unas cosas más que otras. También estamos expuestos a una inagotable fuente de información, hemos tenido infinidad de experiencias de todo tipo, y todo ese conglomerado da forma a nuestra historia, a lo que somos, o tal vez mejor, a la percepción que tenemos de nosotros y del mundo.

Todos nuestros pensamientos, todas nuestras acciones y comportamientos están relacionados con esa historia. Sin embargo, somos libres porque esa vida, esa historia, cuenta el pasado y, aunque en cierto modo nos puede condicionar, la realidad es que no nos limita porque no somos algo fijo o inalterable. 

Podemos creer que tenemos restricciones, pero lo más probable es que sean excusas creadas por esa historia; miedos que procuran defendernos para que no nos hagamos daño, mecanismos defensivos para evitar posibles desilusiones. Inclusive, aparecerán cientos de justificaciones para no tener que intentarlo y evitar el miedo al fracaso.

 

Esa historia que nos contamos es nuestra verdad, pero solo nuestra, no una realidad, sino la interpretación de esa realidad. Ahora mismo estamos siendo lo que somos sin coerciones, nadie nos impide tomar decisiones, ni nos impide cambiar, todos somos libres de cambiar el rumbo de nuestra vida.

No lo cambiamos mirando atrás, aunque siempre es necesario analizar para aprender grandes lecciones de lo vivido. Cambiamos y progresamos desde el presente, asumiendo la responsabilidad de nuestra vida y creando una nueva visión de nuestro futuro, escribiendo y diseñando ese potencial futuro hacia el que deseamos dirigirnos.

2. Entonces, si las historias son tan efectivas ¿por qué no escribimos nuestra historia?

 

¿Por qué no escribimos la historia que queremos vivir? ¿Por qué no escribimos la historia de cómo podemos ser, de cómo podría ser nuestra vida? 

Esa historia o eso que escribas no va a ser una pócima secreta, no va a ser algo que escribes y de pronto se va a convertir en realidad, ni mucho menos. Pero está demostrado científicamente que la escritura sí aporta una enorme claridad en tu vida, aporta una sensación de control y dirección, de sentido y de propósito

De hecho, Stephen Covey, autor del famoso libro «Los 7 hábitos de la gente eficaz» a menudo hacía referencia a los aprendizajes que obtuvo de Viktor Frankl y, en especial, citaba un pasaje del libro «El hombre en busca del sentido», en el que revelaba que aquellos que sobrevivían eran aquellos que tenían una visión futuro, una sensación de misión o tarea por cumplir. Esa visión de futuro, esa posibilidad es lo que genera la esperanza y la fuerza en el presente.

2.1 Escritura dirigida y actualización personal

 

Por eso, escribir sobre ese futuro que deseamos es una forma de tener más claridad y fuerza en el presente. Que la escritura sirve como terapia no es una novedad: numerosos estudios realizados en las últimas décadas lo demuestran y tanto psicólogos como psiquiatras incorporan la redacción como método de alivio emocional de sus pacientes, ya que está demostrado que puede curar cicatrices del pasado. 

Escribir sobre tu vida te aporta la necesaria claridad, sobre todo si es una escritura dirigida, como propone el proceso de la actualización personal, porque te ayuda a reducir la confusión y descubrir lo que para ti es más importante y te motiva.

Es como escribir tu destino, algo realmente valioso que perseguir, algo digno hacia lo que dirigirte. Escribir esa visión es crear un plan, es diseñar tu mapa para encontrar tu camino, te ayuda a retomar el control y ponerte al mando de tu vida. Es ahí, en ese proceso donde encuentras el sentido, a través de esa responsabilidad personal de convertirte en lo que puedes llegar a ser.

Todos tenemos una historia, somos y estamos hechos de ellas, pero ten presente que tú eres el protagonista de la tuya. Tal vez sea el momento de revisarla, de poner orden, de escribir un nuevo capítulo, uno brillante, de crear un plan esperanzador y por qué no, una obra maestra.

 

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2 Comments
  • Eva Godoy
    Posted at 14:41h, 22 marzo Responder

    gracias por este excelente blog, estoy muy encantada con la sabiduría que nos brindas. saludos!

  • Marta
    Posted at 12:23h, 16 marzo Responder

    Buenos dias Javier. Como todos tus articulos uno mas que es impresionante. De verdad que tu entrada en mi vida ha supuesto un cambio radical. Me estoy leyendo tu ultimo libro, el de la vida te está esperando y la verdad es que lo devoro con una intensidad increible, lo subrayo, lo vuelvo a leer y asi voy aprendiendo cada dia un poco más. Ultimamente mi vida está llena de «tormentas», pero soy capaz de mantenerme a salvo en las mismas o eso creo yo. No quiero vivir amargada, no quiero vivir pensando en lo que me falta, no quiero vivir bajo el yugo de las criticas de los demás. Creo que a veces como tu dices en tu libro «un lugar llamado destino» cuando no conseguimos lo que queremos, es cuando encontramos nuestro verdadero destino. A veces al principio duele y más cuando el error ha sido nuestro o eso creemos: por haber hecho, por no haber hecho, por dar lo mejor o por no darlo, pero creo que el tiempo es el mejor maestro y te das cuenta de que aquella pieza que no encajaba lo acaba haciendo.
    Todos soñamos con una vida bonita y llena de momentos de felicidad, pero para conocer la felicidad primero hemos de conocer el dolor, el desgarro . Ojala todos fueramos conscientes de que la vida son todos los momentos vividos y que no tenemos nada asegurado. Y ¿ si nos quedaran cinco meses? ¿ porque no empezamos a vivir hoy con sus altos y sus bajos, con su sol y sus nubes? Y si hemos cometido un error asumirlo y saber que no nos volverá a pasar porque de todo en esta vida se aprende y mucho más cuando es doloroso.
    Gracias Javier por tus maravillosas enseñanzas y por tus aportes dia tras dia.

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