aceptar la realidad

El necesario proceso de la aceptación

En demasiadas ocasiones, sin darnos cuenta, nuestra mente juega a un terrible juego: el de la comparación. Debido a toda la información a la que estamos expuestos se convierte en una máquina de comparar con otras vidas, con cómo deberíamos ser o sentirnos, con la supuesta vida ideal que deberíamos tener a estas alturas… Y todo esto no hace más que crear ansiedad y la sensación de no estar a la altura. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar la realidad que vivimos y valorarla?

1. ¿Por qué nos cuenta tanto aceptar la realidad que vivimos?

 

Ese problema surge por la falta de aceptación, magnificada por esa inconsciente comparación. Surge porque no me acepto, no me gusta algo de mí, porque comparado con algo o con alguien me siento inferior, me falta algo. Es un conflicto que provoca dolor porque nos juzgamos de manera cruel y caemos en la trampa de la historia que nos contamos de nuestra vida.

► En busca de la aceptación para sentir «que encajamos» 

 

Cada uno tenemos una historia y en ella ha pasado de todo, todos hemos vivido momentos difíciles  en los que la vida nos ha puesto a prueba. Situaciones y circunstancias que a lo mejor dejaron invisibles cicatrices emocionales, ocultas para los demás, pero que han permanecido vivas en nuestro interior.

Por momentos, sin darnos cuenta, renegamos de nuestra historia como si quisiéramos olvidar u ocultar una parte de ella, para así parecer más perfectos. Iniciamos un camino en busca de la aceptación para sentir que encajamos o para sentirnos lo suficientemente buenos.

Pero pretender ocultar ciertos aspectos de nuestra vida significa olvidar importantes lecciones, significa enterrar valiosas experiencias que nos han ayudado a crecer, que nos hacen más humanos y nos conectan con nuestro interior.

En ocasiones, renegamos del pasado o de ciertos pasajes oscuros porque las miramos como errores o  fracasos, en vez de mirarlas como valiosas lecciones de aprendizaje y evolución personal.

 

► Asumir nuestra historia es aceptar nuestra vida

 

Asumir nuestra historia es el necesario proceso de integración y aceptación de nuestra vida, de nuestro pasado, de nuestros supuestos defectos o equivocaciones. En definitiva, es nuestra propia aceptación.

Asumir nuestra historia es querernos a pesar de los errores, es curar las posibles heridas del pasado. Es el viaje de transición desde cómo se suponía que teníamos que ser (o cómo se supone que debería ser nuestra vida) a la aceptación de cómo la vida es y de cómo somos.

El objetivo de ese proceso de aceptar la realidad es la cura, el perdón y lograr no sentirnos condicionados por ella. Para dejar el pasado en el pasado, para no seguir ocultándola o negándola por vergüenza, por el miedo a las opiniones de los demás, por miedo a ser juzgados o criticados.

2. Aceptar es tener el valor de ser auténticos, es afirmar «me doy permiso para ser yo»

 

Vivimos en una sociedad que nos etiqueta y compara, y eso genera una visión distorsionada de nosotros mismos que a veces nos hace sentir defectuosos. Por eso debemos dejar de ser tan autoexigentes, dejar de pretender ser diferentes y aceptarnos a nosotros mismos y a nuestra historia, nuestra biografía, porque la ansiedad desaparece cuando nos aceptamos.

 

Aceptar es tener el valor de ser auténticos, es afirmar me doy permiso para ser yo, es honrar a tu verdad, a tu historia, a quién eres, es respetarte y quererte. Aceptar no es abandonarse, sino todo lo contrario: es dar un paso al frente para cambiar, para ser libre de las cadenas del pasado, para librarnos de esa historia que a veces nos contamos y nos retiene.

Es la manera de vivir de forma más auténtica, significa tener el valor de aceptar nuestra historia y contarla con orgullo tal como es. Es decir la verdad sobre nosotros mismos, sobre lo que realmente somos, de dónde venimos, lo que hemos vivido y hemos pasado (o que a lo mejor todavía estamos atravesando) y, aún así, seguir soñando con dónde podremos llegar y en lo que nos podremos convertir.

No lo olvides.

 

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2 Comments
  • Esther
    Posted at 14:27h, 25 febrero Responder

    ¿Y qué pasa cuando quien ha provocado esas grietas en otra persona eres tu? ¿Cómo reparar ese daño? ¿Cómo conseguir que esa persona vuelva a confiar en ti?

  • Raquel Martos Pozo
    Posted at 10:40h, 16 diciembre Responder

    Eres muy generoso Javier compartiendo tus conocimientos en esta época en la que es tan difícil al menos para mi,compararte y menosvalorarte por ello.Y pensar que la única forma de evitarlo es aislarte de todo este escaparate de redes sociales.

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