el síndrome del impostor

El síndrome del impostor: ¿te sientes como un fraude?

El síndrome del impostor es un término psicológico que se utiliza para definir un patrón de comportamiento de autosabotaje, en el que las personas dudan de sí mismas, de su capacidad, de sus logros, y tienen la sensación de no merecer el éxito.

1. El síndrome del impostor o la incapacidad de aceptar los propios logros

 

Un impostor es alguien que finge ser quien no es para engañar. Sin embargo, el síndrome del impostor es como un okupa que vive dentro de nosotros, que no deja de lanzarnos dudas y miedos echando por tierra nuestra valía; nos hace sentir como un fraude, además de provocar el miedo a que alguien nos descubra.

Uno de los problemas de este síndrome está en la incapacidad de interiorizar los logros. Si haces algo mal, es justo la evidencia que necesitas para confirmar tu destructiva teoría. Pero si haces algo bien, a lo mejor ha sido por casualidad o por suerte.

En muchos momentos en los que nos enfrentamos a grandes decisiones, a retos personales y profesionales, nos sentimos retraídos por nuestros rácanos pensamientos sobre nosotros mismos. Llegamos incluso a pensar que alguien como nosotros no puede triunfar, no es válido o suficiente para afrontar ese desafío.

Ese impostor que habita en nuestro interior es el culpable que nos frena a la hora de progresar, de compartir ideas, de hacernos sentir no merecedores de un ascenso o iniciar un proyecto.

▶ Una de las raíces del síndrome del impostor es que pensamos que sólo nos pasa a nosotros

 

Llegamos a pensar que todos los demás son más validos y que si realmente descubren nuestras dudas, nuestros miedos, ‘nuestra supuesta’ verdadera personalidad, descubrirán que somos un fraude.

Nos conocemos a nosotros mismos interiormente con todos nuestros supuestos defectos; a los demás, sólo exteriormente, sólo por lo que vemos, nos dicen o aparentan. Vamos, lo que viene a ser una versión sesgada e incompleta.  

La realidad es que tal y como confirmó la revista International Journal of Behavioral Science, hasta un 70% de las personas en Estados Unidos han sufrido en alguna ocasión el síndrome del impostor.

 

2. ¿Te cuesta aceptar un cumplido? Tal vez sea el impostor que llevas dentro que no se siente merecedor

 

La enorme autoexigencia y el perfeccionismo son amigos íntimos del síndrome del impostor. Así que debes abandonar la necesidad ‘del todo perfecto’ porque no existe, y tan sólo es una garantía de frustración y sufrimiento. Busca la excelencia, la mejora, no la perfección.

 

▶ Cómo superar el síndrome del impostor

 

Para superarlo es fundamental desarrollar nuestra inteligencia emocional, elevar nuestro nivel de consciencia sobre nuestros pensamientos y nuestro sentimientos. De ese modo, podrás darte cuenta del momento en el que ese síndrome vuelve a surgir haciéndote sentir más pequeño y/o te roba una nueva oportunidad (añadiendo indeseados lastres a tu vida).

Debes comprenderlo, aceptarlo, saber que existe, que está ahí, que aparecerá de vez en cuando. Reconocer los miedos es el primer paso para enfrentarlos, quitarles poder y superarlos. La ignorancia nos hace esclavos, mientras que la comprensión nos libera: sólo podemos cambiar aquello que comprendemos.

Para superar esa lucha interna, es primordial trabajar la autoestima, la confianza y la aceptación. Ésta última es un factor fundamental: es darte permiso para ser tú y no tener que ser de otra manera, respetarte y quererte, sentirte suficiente.

 

Haz una lista de tus logros, de las cosas que has superado, reconoce tus cualidades positivas porque seguro las tienes. Observa cada fracaso como un gran lección de vida, no como algo para fustigarte, sino como un valioso aprendizaje.

Todos cometemos errores, todos hemos fracasado -yo al menos unas cuantas veces-, pero uno de los secretos de la vida es aprender a transformar las derrotas en lecciones de superación.

Deja de compararte, porque tendemos a confrontar nuestros defectos con las supuestas virtudes de los demás, y en esa comparación siempre salimos perdiendo. Recuerda que los demás también tenemos nuestros demonios: NO tienes la exclusividad de los miedos y las dudas, las tenemos todos.

Y para ampliar este tema, tienes un artículo analizado cómo nos afecta el síndrome del impostor en las relaciones de pareja.

Eres mejor de lo que crees. Así que acéptate, valórate y quiérete porque eres una persona que sí merece lo mejor.

 

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