La semana pasada hablábamos sobre el síndrome del impostor, y lo definíamos como un patrón de comportamiento de autosabotaje, en el que las personas dudan de sí mismas, de su capacidad, de sus logros, de una sensación de no merecer el éxito.
Es esa voz que surge de lo más profundo de nuestro interior, que nos hace sentir que no somos válidos ni lo suficientemente buenos, es algo que nos impide mostrar nuestro verdadero potencial. Llega a enterrar nuestra propia valía y nos afecta tanto a nivel personal como profesional (y por supuesto, en nuestras relaciones de pareja).
1. El síndrome del impostor puede empujarnos a abandonar un relación de pareja
El síndrome del impostor puede hacernos abandonar una prometedora relación por si acaso, antes de que descubran cómo creemos que somos. Llega a convencernos que no somos merecedores del amor, además del temor causado por el miedo a que esa otra persona se dé cuenta de que somos un fraude.
Podemos llegar a pensar que la otra persona es ignorante, poco inteligente o demasiado inocente, porque le gustamos y encuentran algo bonito en nosotros. El impostor nos llega a hacer creer que solo gustamos a alguien porque en realidad no nos conoce de verdad, porque no ve nuestra enorme lista de defectos, porque aún no han descubierto nuestro lado oscuro. Para llegar a la conclusión de que nos abandonarán en cuanto nos descubran, y eso nos atemoriza.

2. ¿Un mecanismo defensivo o un maquiavélico juego psicológico?
Esa es la razón por la que muchas personas sabotean una posible relación, y salen corriendo antes de que pueda producirse ese abandono, antes de que la otra persona pueda descubrir realmente quiénes son. Así que por si acaso, salimos corriendo como mecanismo defensivo.
El síndrome del impostor hace que lleguemos a acusar a la otra persona de no enterarse de nada. Pensamos que nos ven maravillosos porque hemos triunfado inicialmente en presentarnos así, porque hemos vendido nuestra mejor versión y hemos sido capaces de ocultar nuestras sombras.
Tal vez llegamos a pensar que no es que los demás sean tan inocentes, sino que somos buenos actores, o mentirosos al supuestamente ocultar nuestros defectos (lo que nos lleva a sentirnos como un fraude). Es el maquiavélico juego psicológico del síndrome del impostor.
En lo más profundo podemos llegar a sentir que no somos merecedores, que no nos podrían amar si realmente nos conociesen, lo que nos llega a desarrollar absurdos mecanismos de protección que nos aíslan; nos escondemos bajo otra personalidad que supuestamente es mejor que la nuestra, nos camuflamos en la dolorosa sensación de incomprensión y soledad.
2.1 Vencer el síndrome del impostor empieza por no escondernos y atrevernos a ser auténticos
A mostrarnos cómo somos, a reconocer el poder de la vulnerabilidad. Puede parecer un salto al vacío, pero en realidad es la forma de comenzar a volar libres, de darnos el permiso para ser como realmente somos. No tenemos que escondernos, ni aparentar otra cosa para sentirnos merecedores del amor.
El amor tiene un gran riesgo -o al menos eso llegamos a sentir-: el riesgo a que nos abandonen. Pero tenemos que comprender que no es algo tan trágico como la cultura del amor romántico nos ha hecho ver.
Tal vez la cultura actual no nos ha ayudado a madurar emocionalmente, sino todo lo contrario: ha hecho que tengamos una mayor fragilidad o inmadurez emocional que hace que muchas personas reaccionen de manera desproporcionada, como si una ruptura fuese un terrorífico fracaso o un drama insuperable.
A pesar de la primitiva y desproporcionada intensidad del miedo, tenemos que saber que no es tan grave, que sobreviviremos. Tan solo dolerá un tiempo y pasará.
Tenemos que comprender que todos estamos llenos de imperfecciones, por lo que debemos aprender a aceptarnos. El amor acepta las imperfecciones y debemos desarrollar un modelo de relaciones más humano y más maduro, con menos exigencias, más compasivo, en el que a pesar de todas ‘esas taras’, podemos querer y queremos más. Porque todo ser humano es merecedor del amor.






Gracias como siempre dabdonennla clave de lo que uno no es capaz de ver..Leerte es poder profundizar en uno mismo…muy agradecida.
Gracias Javier como siempre aciertas en tus articulo el de hoy me parece muy interesante aunque tengo que decirte que en mi caso no tengo ese temor porque desde que inicie mi relación con la que hoy es mi pareja lo tuvimos muy claro y vasemos nuestra relación en la sinceridad y en hablar de todo sin dejar que los problemas por pequeños que fueran se quedarán sin resolver de hay el tiempo que llevamos juntos 30 años un saludo y gracias Javier
Fantástico articulo.
Muchas gracias un abz
Estimado Javier, un artículo impresionante que me ha hecho reflexionar en profundidad.
Realmente puedo estar en esa situación después de rupturas tanto en el amor como con miembros de mi familia y que en todos los casos me he entregado de manera exagerada. He llegado a pensar en muchas ocasiones y a sentir , que a pesar de tanta entrega y generosidad por mi parte, debo tener algún defecto que decepciona y dejan de amarme en la medida en la que yo lo siento.
Es durísimo sentirse sóla cuando en realidad ése no es el deseo.
Gracias Javier.
PD; Leo y releo tus articulos
Muchas gracias por tu generosidad Javier
Buenos días Javier, Deseo comenzar Dándote las gracias por todos y cada uno de los correos electrónicos recibidos todos aportan a mi vida y deseo que cada semana lleguen mi .
Agradezco el contenido de cada uno de ellos agradezco lo que me aportan y me ayudan a seguir adelante.
Muchas gracias Javier te mando un fuerte abrazo desde Bilbao