El robo de atención nos arruina la vida

Ocurre en cualquier momento, en cualquier lugar. Podríamos estar haciendo algo productivo, podríamos estar disfrutando observando el paisaje, estar atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor, llamar a algún amigo con el que hace tiempo que no hablamos. O tal vez es viernes, podríamos quedar con alguien, pero de pronto sumergimos la nariz en una pantalla, comenzamos a navegar, a ver fotos, vídeos, vidas ajenas, vidas de conocidos desconocidos.

El tiempo pasa y seguimos atrapados en una espiral sin sentido, otra noche desperdiciada, secuestrados por un mundo virtual, tal vez huyendo de la vida, escondidos detrás de una pantalla, o tal vez esperando a que algo o alguien aparezca a través de esa pantalla, a que algo pase. Y mientras, en nuestra mente, ese okupa que vive dentro de nosotros nos fustiga con su nauseabundo monólogo, en parte para que no nos movamos y, por otro lado, cabreado por no movernos y hacer algo mejor con nuestro tiempo.

1. El robo de la atención que cada vez sufren más personas

 

Tal vez estás leyendo esto en mitad del trabajo para darte un descanso, en casa o en el tren, buscando algo, huyendo de algo, buscando respuestas, buscando algo que llene incomprensibles vacíos. A lo mejor deberías dejar de leer esto ahora mismo y deberías levantar la cabeza y observar qué hay a tu alrededor, parar, respirar, observar, o pegar un grito, apagar el mundo durante un rato y salir a caminar, pisar la hierba o mirar el cielo.

Es más fácil seguir dándole hacia abajo con el dedo, sin esfuerzo, para ver qué viene ahora, para ver qué puede pasar, que levantarse y salir a vivir de verdad. En realidad no te quiero cabrear -bueno, tal vez un poco-, sino que reacciones y te des cuenta que ese aparato desde el que estás leyendo esto no secuestre constantemente tu atención y termine por robarte la vida.

► Escondidos tras la supuesta seguridad de una pantalla

 

Parece que está de moda satanizar las redes sociales, sobre todo por quienes más las utilizan… Pero esto no va criticarlas porque son una herramienta muy útil para el bien social, para conocer muchas cosas, lugares y personas, para comunicarse y como herramienta de marketing, y no son una obligación sino una opción. Ahí es donde entra la responsabilidad personal del uso que hace cada persona.

Pero otra cosa es el robo de la atención que cada vez sufren más personas, porque una cosa es pasar un rato en las redes, y otra es esa especie de abducción, la incapacidad de estar en el presente atentos a lo que pasa a nuestro alrededor, o para huir a otro lugar virtual supuestamente mejor.

Todo esto está causando aislamiento, una mayor sensación de soledad, una apatía que nos deja sin energía, una vida vivida escondidos detrás de la supuesta seguridad de una pantalla.

 

Como todo en la vida, lo importante es el equilibrio: utiliza la tecnología, pero ten en cuenta que no puedes dar abrazos, ni hacer un régimen ni abdominales virtuales, la vida real no es la que vemos o vivimos a través de una pantalla.

Por eso tenemos que aprender a parar y desconectar más, porque la velocidad y las exigencias de la vida moderna nos aceleran y nos desconectan de lo esencial. Tenemos que aprender a desconectar para dirigir nuestra energía, nuestro enfoque y atención hacia lo que realmente importa, a nuestras prioridades, para evitar esa dispersión y esa pérdida constante de la atención que nos arruina la vida. 

Parece que nos hemos acostumbrado a vivir a la carrera, con tensión, con la presión y el estrés como compañeros de viaje, como si fuese algo normal o nos hubiésemos resignado a vivir así. Pero no, no es normal. Vivimos a la carrera como si la vida estuviese en otra parte, en otro lugar mejor, más seguro y más tranquilo al que algún día esperamos llegar. Y así a veces se nos pasa la vida aplazando todo para otro momento mejor, se nos pasa la vida esperando a vivir, pero La vida te está esperando.

 

Tenemos que parar, respirar y pensar en las cosas importantes, ponernos a nosotros mismos en la agenda para darnos más tiempo de calidad. Tenemos que mirar menos pantallas digitales y mirarnos más a los ojos, tocarnos, sentirnos, abrazarnos, comprendernos, pasar más tiempo en el mundo real porque no somos máquinas, somos seres humanos que necesitamos de la verdadera conexión humana, necesitamos comprensión y sentirnos comprendidos.

 

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2 Comments
  • Betty
    Posted at 22:16h, 25 noviembre Responder

    Interesante artículo, creo que muchos se ocultan tras la pantalla,para evadir conflictos problemas de la vida real y personal. Es una forma de enajenarse de la realidad, Pero la realidad no es una pantalla ni una red social, pocos vuelcan sus miedos, sus fracasos y frustraciones más bien buscan la fotografía perfecta para aparentar una fingida felicidad. Y los que vemos todo ello, ingenuos creemos que nuestra vida es un desastre y la otras perfectas, nada más lejos de la realidad.

  • Alejandro
    Posted at 12:47h, 22 noviembre Responder

    Excelente blog.
    Muy buena información.
    Gracias por tu contribución 🙂

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