▷ Arriesgar en la Vida es Vivir de Verdad: Cómo y Por qué hacerlo
arriesgar

Quien no arriesga, no gana; quien no arriesga no vive

Hay dos maneras de ver o vivir la vida: una es desde la grada, desde la seguridad del asiento del espectador, sin arriesgar nada. La otra requiere más valentía, requiere  exponerse, atreverse, ser más vulnerable a la derrota, al fracaso y la crítica.

1. Quien no arriesga nada en la vida es un mero espectador que ve el tiempo pasar

 

¿Qué hace un espectador o la gente del público? Opina, grita, anima, critica, juzga, se queja, comenta y, sobre todo, habla de cómo los demás deberían hacer las cosas. En el fondo, no intervienen, son comentaristas pasivos que simplemente observan cómo las cosas suceden.

No hablan del futuro, hablan del pasado, de lo que acaban de ver; hablan después de ver lo que acaba de suceder, simplemente reaccionan a lo que hacen los demás. ¿Cambian algo con sus opiniones? ¿Cambian el resultado?

En realidad, se animan a sí mismos, sacan sus frustraciones, sus pasiones ocultas, se desahogan, creen que influyen en el resultado, sobre todo si su equipo vence. Sin embargo, la grada nunca pierde un partido, son los demás, los que juegan. Pero si lo ganan, también ganan ellos.

Por eso, la gente se pone más la camiseta de su equipo cuando ganan, así se sienten más involucrados. Sin embargo, se la ponen mucho menos cuando pierden, porque ahí muchas veces se borran a sí mismos. 

¿Recuerdas lo que decía la portada de mi segundo libro (Un lugar llamado destino)?

El cambio es posible para quienes se atreven a arriesgar…

2. La vida está en el campo, no en la grada

 

En cualquier área de la vida en la que optas por arriesgar y salir a jugar te va a hacer daño, habrá golpes y fracasos. Por supuesto que te van a criticar, juzgar, señalar… pero si no sales a jugar el partido de la vida (con todas sus consecuencias), jamás sabrás de qué serás capaz, ni sabrás hasta dónde podrás llegar.

Ver la vida pasar desde el asiento del espectador es más fácil, no corres riesgos, pero el vacío de no haber dado un paso al frente (y el posible arrepentimiento de no haberse atrevido) no será momentáneo, sino que perdurará en el tiempo y será mucho mayor.

Porque en la vida en pocas ocasiones nos arrepentimos de lo que hemos hecho, pero en demasiadas nos arrepentimos de lo que dejamos de hacer.

 

3. No arriesgar es vivir prisionero de tus miedos

 

Cuando no nos atrevemos a hacer algo que realmente deseamos, algo con lo que soñamos, nos sentimos retenidos, prisioneros del miedo, con una poderosa coraza que supuestamente nos protege de amenazas. Pero en realidad, lo único que hace es impedirnos ser libres, expresarnos y ser realmente en toda su dimensión. Viviendo sin arriesgar sólo descubrimos y mostramos una pequeña parte de lo que realmente somos (y podríamos llegar a ser).

Coraje es la decisión de atreverse a intentarlo; es escoger  y hacer lo correcto aunque sea lo más difícil; es dar un paso al frente en vez de quedarse mirando en la sombra, sin destacar para no correr el riesgo de ser visto y señalado.

La verdadera vida es aquella en la que te atreves, en la que sales a jugar el partido a pesar de los miedos, en la que no te escondes sino en la que te expones; en la que te arriesgas para descubrirte a ti mismo.

Si no te has caído, si no te han criticado, a lo mejor es que aún no te has atrevido y no has salido a jugar.

 

4. Ser valiente es atreverse a ser vulnerable

 

Aunque debes saber una cosa: ser valiente es atreverse a ser vulnerable, es exponerte y saber que si te atreves a vivir una vida digna, una vida en la que respetas y te haces respetar, en la que das un paso al frente, en la que opinas y defiendes lo justo, tan solo existe una garantía… la de que en más de un momento te vas a caer y en la que si destacas al asomar la cabeza del rebaño, te van a criticar.

Pero vivir de verdad y ser valiente significa decidir y actuar desde tus valores, con dignidad y honor. Es vivir en integridad ante ti mismo, no para demostrar nada a nadie, sino para sentir tu propia plenitud y sentirte en paz contigo mismo. 

Y ahora dime tú: ¿cuándo fue la última vez que optaste por arriesgar y vivir de verdad? Déjame tu reflexión el zona de comentarios.

 

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Quien no arriesga, no gana; quien no arriesga no vive
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11 Comments
  • Vanessa
    Posted at 16:07h, 10 mayo Responder

    Mil gracias el día 8de mayo decidí dar el paso de contactar con mi padre arriesgue a jugar uno de los partidos más importantes de hasta ahora mi vida

  • Raquel García
    Posted at 15:06h, 10 mayo Responder

    Hola querido amigo! Si te soy sincera en estos momentos de mi vida estoy siendo valiente, estoy arriesgando, estoy luchando… Nunca pensé que tuviera esa fortaleza. Tengo el corazón roto, pero al menos tengo la tranquilidad de que he intentado todo lo que está en mis manos para cambiarlo… Me está doliendo ser valiente, pero la tranquilidad, la paz, la seguridad que estoy recibiendo está mereciendo la pena. Ahora soy más fuerte, tengo más confianza en mi misma y dentro del tsunami que ha arrasado mi vida me estoy redescubriendo como ave fénix que surge de sus cenizas.
    Gracias por el artículo, desde hace año y medio te sigo y continuamente me das señales que valoro de corazón.
    Muchas gracias por tu trabajo, por tus consejos, por tus libros, gracias por estar ahí para nosotros…

  • Alejandra
    Posted at 12:40h, 10 mayo Responder

    Gran verdad Javier!, yo siempre he salido a jugar y he sido una valiente, pero cometí el error de perdonar lo imperdonable y me perdí a mi misma por ayudar a quien me traicionó.
    Esto me ha hecho sentirme muy vulnerable pero también el volver a mi, a mi interior, a mi fuerza. Ahora me preparo para salir a jugar nuevamente, pero más fortalecida 💪🏻✨🙌🏻. Gracias por tu gran labor.

  • josep marquez
    Posted at 10:21h, 10 mayo Responder

    bon día, como bien sabes javier mi vida dio un giro al saber de ti, al leer tus libros y asistir a tu curso en Barcelona. Ahora he decidido como tu dices , salir a jugar y a ser protagonista de mi partido. Voy a abrir una taberna en Barcelona y estoy super ilusionado, solo espero que sea un éxito y llegar al final del partido no se si con victoria pero al menos satisfecho de haber hecho todo lo posible por ganar.

  • Luisy
    Posted at 22:54h, 07 mayo Responder

    Tienes toda la razón hay que ser muy valientes para ser vulnerables. La vulnerabilidad nos da miedo .miedo a que nos haga daño y cuando por fin te atreves a ser valiente y a mostrar tu vulnerabilidad descubres que eres capaz de mucho más y que siendo vulnerable aveces pasan cosas malas pero también cosas estupendas

  • Beatriz
    Posted at 15:58h, 07 mayo Responder

    El día 14 de abril asistí a tu taller, el día 15, repasé, profundicé y rememoré todo lo que me enseñaste. El día 16, empecé “el taller desde que puse los pies en el suelo, literal y emocionalmente, y arriesgué porque entendí, que prefería perder dignamente, a no arriesgar y confirmarme. Asombrosamente, gané mucho ese día, Eda semana, y me siento satisfecha de haber arriesgado; y así sigo, poco a poco. GRACIAS!!

  • Gina
    Posted at 11:40h, 07 mayo Responder

    Javier…..gusto en saludarte!

    Pues…..desde hace un tiempoque pienso y lo digo.. Hay que ser protagonista en la vida y no espectador.
    La vida….se me puso cuesta arriba…..y es muy cierto…el coraje para seguir adelante es muy importante.
    Creo …por lo veo y comparto….para ninguna persona la vida es facil…..mas si tu le pones colores a la vida…y ver las cosas que aportan…tus logros y tus afectos…mas una buena cantidad de pasion…la vida la hacemos mas grata y mas llevadera.
    Un abrazo…y saludos desde Chile.

  • Francisco Jesús
    Posted at 11:19h, 07 mayo Responder

    Buenos días Javier yo soy de los que salen al campo a jugar otra cosa son los resultados pero realmente lo importante para mi es seguir hasta conseguir algunas veces me siento perdido pero a pesar de ello sigo porque he aprendido que el buen resultado está al final y si el resultado no llega es que aún no es el final por lo tanto hay que seguir hasta conseguir gracias Javier un fuerte abrazo Jesús

  • Yaiza Artiles valerin
    Posted at 11:13h, 07 mayo Responder

    Hola Javier.
    Ante todo, gracias por el artículo.
    Creo que ha llegado en un momento perfecto. No creo en casualidades, más bien creo que es una serendipia.
    Después de casi 2 años en un trabajo, haciendo lo que me encanta ( asesoramiento y gestión de proyectos u ventas de cocinas), me encuentro con que mi jefe contrata un coach y cambia todo el sistema de venta con el fin de generar mucho más dinero.
    A parte de tener que lidiar con un carácter algo complicado de mi jefe, que bueno, empiezas a aceptar, me veo desde que entró este sistema de venta, enfrentándome al acoso diario, a la observación de cada movimiento, etc.
    A la presión de la venta agresiva sin importar todo el trabajo realizado en este último tiempo en la empresa. Como ya viví en una multinacional la presión de la misma, no estoy dispuesta a pasar por lo mismo.
    Desde este cambio mi estado anímico y de salud se vio afectado, así que después de meditarlo decidí no continuar .
    Me pregunto si fue un acto de no querer enfrentarme a lo mismo ò la capacidad de verdaderamente atreverme a abandonar un sistema de venta que no está dentro de mi ética moral y seguir mi camino con intención de ser feliz.
    El caso es que estoy muy tranquila desde que no formo parte de ese equipo.
    Gracias

  • MAJO
    Posted at 09:52h, 07 mayo Responder

    Me parece genial tu reflexión. Es hora de decidir desde donde colocarnos para vivir el sueño que todos abrigamos dentro. La zona que nos adormece es la que no encuentra batalla y la que nos hace crecer es la que nos lleva a prepararnos bien, a diseñar la estrategia y a llevarla a la acción. Es el modo de poner a punto nuestra voluntad que se apega por inercia al no esfuerzo y a la rutina.
    Gracias Javier porque tenemos que ser efecto multiplicador, desde nuestro compromiso personal a sacar de la torpeza a tantos compañeros y compañeras nuestras instaladas en la grada. Gracias Javier

  • BelCG
    Posted at 08:37h, 07 mayo Responder

    Buenos días Javier.
    Qué gran artículo, aunque yo tenía la versión de mi abuelo grabada a fuego desde que nos dejó, y era “Hay dos tipos de personas en la vida, las que dejan huella y las que pasan desapercibidos… Tú eliges dónde quieres estar”. Como te puedes imaginar, él era de los primeros.
    Gracias por hacer que empiece la semana con buen pie, próximamente tengo que tomar una decisión y con tu artículo podré reflexionar mucho mejor.
    Un saludo!

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