Ser feliz o sentir placer: una peligrosa confusión | El blog de Javier Iriondo
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Ser feliz o sentir placer: una peligrosa confusión

La semana pasada hablábamos del secreto de la felicidad y sobre algunos aspectos que tienen una enorme influencia en nuestra calidad de vida emocional. Y uno de ellos (posiblemente uno de los más importantes) es cómo reaccionamos y cuáles son nuestras respuestas para superar momentos difíciles que nos presenta la vida. Por eso, se dice que uno de los mayores signos de fortaleza mental es mantener la calma cuando alguien espera que la pierdas. Y ser feliz es un tarea diaria.

1. SER FELIZ CUANDO LAS COSAS NO VA BIEN

Es fácil ser positivo y ser feliz cuando todo va fenomenal. Es fácil encontrar la paz aislado en un retiro y cuando nada te reta. Sin embargo, cuando volvemos a la vida real es entonces cuando nos enfrentamos a su día a día. Comienzan los problemas, las circunstancias se tuercen y la vida nos pone a prueba. Sin duda, y tal y como bien dijo en su momento Viktor Frankl, las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa: la libertad de escoger cómo responder ante esas circunstancias.

 

2. LA DIFERENCIA ENTRE SER FELIZ O SENTIR PLACER

Por lo que el gran reto no es la conquista de algo o de los demás, sino la más complicada y valerosa: la conquista de uno mismo. Y es esa conquista la que eleva nuestros niveles de satisfacción y de felicidadAsí que siguiendo en la línea de comprender y ayudar a eliminar conflictos que nos impiden ser más felices, hay un aspecto que me llama poderosamente la atención y es la gran confusión entre el placer y el ser feliz.

Todo aquello que nos provoca placer es agradable, al menos inicialmente, porque el placer es el placer, es genial y hay que saber disfrutarlo. Pero el precio de éste, que es fugaz y pasajero, deja en demasiadas ocasiones el efecto contrario al esperado.  Lo vemos con la comida y la bebida en personas que se “atiborran de felicidad” y tras ese breve momento de placer, a veces llegan remordimientos o vacíos que duran más tiempo del deseado (incluso, pueden llegar a caer en las garras de la depresión).

Se evapora con la rapidez del aroma de un perfume y, tras él, volvemos a lugar de antes o puede que incluso a uno peor. En ocasiones esa expectativa generada se convierte en decepción llegando a generar una especie de socavón interior.

 

2.1 SER FELIZ EN LA SOCIEDAD DE HOY: ¡MUCHO OJO!

La sociedad nos bombardea con todo lo que debemos hacer, tener, comer, dónde ir, qué aparentar, cuándo y cuánto exponernos; ver y ser vistos, estar a la moda, destacar y toda una interminable lista de cosas. Todas ellas se venden como una especie de garantía de la felicidad, cuando en realidad casi todas tienen que ver con el placer y todo lo externo. ¡Y Eureka! No te descubro nada si te digo que todos (o casi todos) sabemos que ser feliz es algo que nace de dentro.

¿Por qué no esforzarte en escuchar tu voz interior para creer en uno mismo?

Así que lo primero que debes hacer frente al deseo de quiero ser feliz es dejar de perseguir lo que te puede hacer desdichado. Porque cuando dejas de perseguir las cosas equivocadas, las correctas comienzan a aparecer en tu vida. 

Esa es la primera distinción que deberíamos hacer: aprender a distinguir aquellas cosas que tan solo pueden suponer un placer temporal -sin esperar efectos duraderos- de aquellas que en un principio pueden no ser tan atractivas, pero que acaban siendo las más constructivas y las que nos aportan más cosas a largo plazo. No es cuestión de rechazar las cosas placenteras, sino sobre todo, de descubrir aquellas que nos aportan mayor bienestar emocional y, por lo tanto, más felicidad.

2.2 SER FELIZ SEGÚN SÉNECA

Hace más de 2.300 años, Seneca escribía que para poder alcanzar la felicidad lo primero es definir qué es esa felicidad, sino vagaremos perdidos persiguiéndola por caminos equivocados. Por ello, la cuestión es que no compres la definición de felicidad hecha por otros, y te esfuerces en reflexionar sobre qué es la felicidad para ti.

La felicidad es como una mariposa: cuanto más te obstinas en cazarla, más se alejará de ti. Pero si te enfocas en otras cosas, vendrá hacia ti y se posará en tu hombro. (Viktor Frankl)

Y recuerda, cambia tu historia y tu vida cambiará.

¿Tú qué opinas? Déjame tu reflexión en 👇 la zona de comentarios 👇.


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