5 lecciones de vida que aprendí cuando lo perdí absolutamente TODO

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Hoy he recibido un mensaje que me ha transportado unos años atrás en mi vida. Era el mensaje de alguien que ha dado grandes cambios positivos, que estaba haciendo un gran esfuerzo, se estaba superando y creciendo en todos los sentidos, pero que debido a terceras personas de pronto… su mundo se ha derrumbado.

¿Te suena la historia? No sé si te ha ocurrido algo así, pero desde luego que a mi sí, por lo que puedo hablar desde la experiencia personal (han sido unas cuantas) y en realidad es de ahí de donde nacen mis libros. Por ello, aquí está la respuesta a ese mensaje y las 5 lecciones de vida que hoy quiero compartir contigo.

Sé muy bien de lo que hablas…

porque después de haber caído en lo más profundo de muy joven, después de haberme levantado, reinventado y triunfado, años más tarde mi mundo se derrumbó y lo perdí absolutamente todo.

Tras invertir cinco años de mi vida viajando constantemente a Brasil e invertir un montón de tiempo, dinero y esfuerzo trabajando en un proyecto, debido a terceras personas lo perdí todo. Cinco años de trabajo se fueron a la basura, me quedé en la ruina y tuve que comenzar de cero.

Aquí las 5 lecciones de vida que aprendí

 

1- No dejar las cosas en manos de los demás. No puedes confiar en que el resto vaya a actuar como tú lo harías porque cada uno es como es y los valores, las prioridades y la ética de cada persona son distintas.

2- Asumir las responsabilidad. Había un claro responsable y culpable, pero culpar es tu peor enemigo porque te ancla al problema. Podía señalar y criticar hasta el fin del mundo, pero eso me dejaba en el mismo lugar o peor: eso me convertía en víctima y aunque en parte lo fuese, tenía que asumir la responsabilidad porque así es como se recupera el poder personal.

Decidí asumirla por haber esperado y confiado demasiado en que los demás fuesen a actuar como yo lo haría, así que aprendí la lección.

3- Perdonar. Si, tenía razón, pero la furia o la rabia sólo me perjudicaba a mí, a nadie más, por lo que no olvidé para no olvidar la lección, pero perdoné -y me perdoné- para que el pasado no tuviese poder sobre mí, sino yo sobre él y convertir esa situación en una gran experiencia y una gran lección.

4- No eres lo que tienes. La sociedad nos quiere convencer de que cuanto más tienes más importante eres, algo que al ego le encanta. Pero no eres un tener humano, sino un “ser” humano. Todos queremos las comodidades y la seguridad, pero que tengas más o menos, que ganes más o menos no influye en tu calidad humana o en tu valor como persona. Lo que te define no son las cosas, sino tus valores, tu nobleza y tu comportamiento.

Tu identidad y tu valor personal no cambian por un fracaso o por perderlo todo. Tienes que quererte, respetarte y sentirte digno, independientemente de los resultados y desde ahí, con esa nueva experiencia, volver a construir, crecer, reinventarte y utilizar esa experiencia para superarte, tener mejores resultados y ser mejor persona.

5- Tu pasado no determina tu futuro. El pasado no es un ejército que te frena en tus aspiraciones, sino que es la experiencia que te ha convertido en lo que eres, así que aprovéchala.

Del mismo modo, las tormentas por las que todos atravesamos en distintos momentos de la vida no quieren decir que no nos dirijamos hacia un gran futuro soleado, porque no importa dónde estás ni como son las cosas, lo que importa es a dónde vas y como las cosas pueden llegar a ser (crea una nueva visión).

No dejes que los demás apaguen tu luz porque tú puedes y tú vales, así que levanta la cabeza, respira, siéntelo y demuéstrate a ti mismo de lo que eres capaz.

Un enorme abrazo.

Javier

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3 Comments
  • Esteban
    Posted at 10:50h, 17 enero Responder

    He tenido una experiencia parecida en los últimos 13 años vividos, pero gracias a tus libros y blog personal veo las cosas positivas, las cosas que aprendemos en el camino. Gracias.

  • Lucía
    Posted at 19:51h, 16 enero Responder

    Hola Javier; Cuánta razón llevas en tus palabras. Yo pasé por algo parecido pero qué difícil es levantar de nuevo. Yo llevo años de calvario por catalogarlo de alguna manera pero tengo dos poderosas razones por las que luchar día a día. Cada uno de estos días se me cierra alguna puerta y yo no hago más que abrir ventanas. Me niego a caer sin luchar aunque cada vez es peor y cada vez tengo que poner más y más esfuerzo. Tengo que decir que no lucho sola, tengo ayuda de mis padres, que por suerte aun viven, pero sueño con que algún día yo pueda liberarlos de tanta carga como llevan conmigo. Gracias a ellos, a mis hijos y a mis escasos pero buenísimos amig@s, puedo seguir adelante, a si que, que me vas a contar a mi que yo no sepa. Todos los errores que comentas en tu escrito los cometí yo punto por punto, pero ahora estoy en la fase del perdón, así que como verás aún me queda un largo camino por recorrer, eso si, no permitiré que mi luz se apague. Pa´lante, ajaajajaj, con una sonrisa, siempre. Un abrazo grande Javier.

  • María Columna
    Posted at 14:05h, 16 enero Responder

    Muchas gracias Javier, MUUUAAA

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