Propósitos de año nuevo: ¿qué hacer para que no se queden en nada?

Propósitos de año nuevo: ¿qué hacer para que no se queden en nada?

¿Se ha evaporado la euforia de los nuevos propósitos de año nuevo? Creo que todas las personas queremos mejorar en algún área de nuestra vida, queremos progresar, lograr o cambiar algo, o muchas cosas a la vez… Por ese motivo -como si de un gran clásico se tratase- con el cambio de año millones de personas piden sus deseos, sueñan y proclaman sus nuevos propósitos llenos de buenas intenciones; en ocasiones, con una copa de champán en la mano y grandes esperanzas en el corazón.

Desgraciadamente esa energía y esas ilusiones pierden fuerza como el gas del vino espumoso, o puede que algunos -tras la resaca- ni se acuerden de esos grandes propósitos. Lo cierto es que generalmente todos tenemos deseos y aspiraciones que nos inspiran, pero más cierto aún es que la inspiración, la motivación y la euforia se evaporan como el aroma de un perfume y lo que realmente permanece son las decisiones. No son las meras intenciones sino las profundas decisiones que nacen del corazón y los compromisos que adquirimos llenos de determinación, seguidas de las acciones constantes, las que cambian el curso de una vida.

Pero para que ese anhelado cambio no se quede en un frágil y efímero deseo lleno de buenas intenciones, tiene que haber un cambio real, un cambio de energía, de hábitos y acciones. De lo contrario, se quedará en una efímera intención y el próximo año nos encontraremos en la misma situación y se repetirá la historia.

Así que si queremos transformar esos propósitos de año nuevo en realidades, tenemos que encontrar y definir el elemento clave

Así que si queremos transformar esos propósitos de año nuevo en realidades, tenemos que encontrar y definir el elemento (el sueño, el motivo, el objetivo) que nos insufle el necesario músculo emocional y nos aporte la determinación para dar ese cambio persistente hasta hacerlo realidad. Recuerda: si el objetivo no está definido y no es lo suficientemente atractivo, no generará la necesaria ilusión y energía emocional para persistir y lograr nuestros objetivos.

En todo proceso de cambio lo primero es el porqué, el motivo, el sueño, la razón, aquello a lo que aspiramos… y sí, estoy seguro que ya has escuchado esto antes, pero si no llevamos a cabo este ejercicio, tan sólo estaremos trabajando, llevando a cabo un esfuerzo y un sacrificio, cumpliendo con las obligaciones sin la energía necesaria. ¿En qué se traduce todo eso? En que acabaremos funcionado por inercia y con el piloto automático en modo instinto de supervivencia.

Sin embargo, cuando respondemos a las preguntas correctas, añadimos los porqués, las razones, la visión de futuro y el músculo emocional necesario, surge la determinación y la actitud correcta para llevar a cabo el esfuerzo en la consecución de los objetivos. Y lo más importante: no como una obligación, sino con un sentido de dirección e ilusión por lo que podemos lograr.

Pasos a seguir para que los propósitos de año nuevo fructifiquen

Recuerda estos pasos:

– Define que es lo que realmente quieres lograr y cambiar.

– Toma una firme decisión y un compromiso contigo mismo (esta vez sí).

– Crea un plan de acción, decide y define tus objetivos (Claridad).

– Define tus prioridades, enfócate en lo importante, evita la dispersión (Enfoque).

Sé honesto contigo: ¿qué hábitos tienes que cambiar y mejorar?

– Visualiza y mantén presente tu porqué: ¿qué es lo que vas a lograr al cumplir esos objetos y metas? ¿Cuál será el resultado? ¿Cómo te sentirás?  ¿Cuál será el premio por lograr ese objetivo?

Si quieres una herramienta que te ayude o un plan más claro y definido para lograr esos objetivos y propósitos de año nuevo, los puedes encontrar en el libro Los 10 pasos hacia tu cima personal.

Pero lo que realmente te deseo es que de una manera u otra, este sea tu mejor año, así que ¡a por el 2017! ¡VAMOS!

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