La felicidad. ¿Una obligación?

la felicidad ¿una obligación?

 

LA FELICIDAD Y EL MUNDO VIRTUAL QUE NOS RODEA

 

Aún estamos en verano, pero al igual que el atardecer, la luz y los días se van acortando, la vacaciones se acaban y volvemos a las rutinas, al mundo real después de haber desconectado. En mi caso, lo he intentado con una buena dieta de tecnología, menos redes sociales y más conexión con la naturaleza.

Lo cierto es que las vacaciones y el verano dan para pensar pero, sobre todo, para observar y darse cuenta del peligroso mundo paralelo que se ha creado a nuestro alrededor. Por un lado, está nuestro mundo real, nuestra vida tal cual es, con todo lo que hacemos y sus circunstancias, con lo bueno y lo malo, con nuestras luces y nuestras sombras.

Sin embargo, por otro lado se ha generado un poderoso mundo virtual donde parece que nos hemos convertido en un producto que hay que exponer y que, como una poderosa fuerza, parece incitarnos a mostrar nuestras vidas como si se tratase de un reality show que tenemos que vender; cuanto más se expone, más valioso se supone o aparenta ser. O eso nos han hecho creer.

¿FELICIDAD O REALITY SHOW?

Obviamente en ese reality show tan sólo se muestra una parte -la feliz- en la que todo el mundo parece pretender impresionar con su maravillosa vida, mostrando esa fotografía del mejor momento, el mejor paisaje, la pose perfecta, las risas, las frases geniales, la vida ideal, los momentos que reflejan todo un éxtasis de felicidad (que en realidad es lo que nos gustaría que fuese nuestra vida) aunque no sea real.

Al final se trata de una exaltación de la positividad, como si muchas personas tuviesen que publicar las pruebas de su gran vida, exponer sus maravillosas vacaciones y su día a día casi de manera obsesiva, como una obligación de tener que demostrar que son felices.

Mientras, se les escapa el presente por estar más preocupados en mostrarlo que en disfrutarlo, convirtiendo de pronto el presente en pasado. Lo cierto es que parece haber un exceso de interés en aparentar o demostrar al mundo lo bien que lo pasamos y que sólo nosotros sabemos cómo ser feliz, en vez de aprender a serlo en la realidad.

Desde la distancia, con esa exaltación de la positividad uno puede llegar a pensar ¿seré el único que tiene problemas?, ¿seré el único que tiene algunos conflictos emocionales o algunos días no tan perfectos? ¿seré la única persona que no tiene una vida ideal?

A veces, y sin darnos cuenta, tendemos a comparar nuestra vida con esos productos en los que se han convertido la realidad de muchas personas que exponen imágenes perfectas de idílicos momentos en los escaparates de las redes sociales. Allí la negatividad no existe y tendemos a comparar nuestras imperfecciones, lo que nos falta, nuestros defectos y nuestra vida, con esas supuestas vidas ideales que ocultan gran parte de la realidad.

Antiguamente teníamos una cámara con la que no revelábamos las fotos hasta que se acabase el carrete. Curiosamente a ese acto le llamábamos revelar el negativo con el que, por sorpresa, veíamos las fotos por primera vez.

Hoy en día esto ha cambiado. Ya no sacamos pacientemente aquellas 35 fotos del carrete sino que sacamos infinitas más para acto seguido hacer justo lo contrario: borrar el negativo. No queremos ver lo que no nos gusta, ocultamos lo negativo, lo eliminamos y solo guardamos esa imagen perfecta que enseñamos al mundo, con todos los retoques y filtros necesarios. Exponemos nuestra vida, pero solo una parte de ella, la más bella, la imagen que se convierte en el estándar con el que nos vamos a comparar y a partir del cual ya solo podemos empeorar.

Es una situación que genera confusión y conflictos emocionales porque son dos fuerzas opuestas que compiten entre sí: realidad y ficción. Ese conflicto es debido a la incongruencia entre lo que somos y lo que aparentamos ser, entre lo que mostramos al mundo y como nos sentimos en realidad.

Podemos engañar a todo el mundo menos a nosotros mismos, y si en ese juego tenemos que aparentar ser otra cosa, ser lo que no somos, la decepción y el vacio están garantizados. No puede haber felicidad sin autenticidad.

FELICIDAD Y EL MIEDO A NO SER SUFICIENTE

Cuando alguien se pasa la vida queriendo impresionar a los demás hay un verdadero problema oculto detrás: el miedo a no ser suficiente. Por eso queremos impresionar, queremos encajar, sentirnos admirados, queremos ser aceptados; es el ego en su máxima expresión que necesita destacar y sentirse importante.

¿Importante para qué? Para algunos es tan solo pura vanidad, puro ego. Ahora bien, detrás de todo ese juego de la deseada admiración existen personas que, sin saberlo, en lo más hondo lo que realmente buscan es sentirse lo suficientemente buenos para ser queridos. Buscan el amor.  

FELICIDAD ES SABER A dónde vamos

Creo que una brutal dosis de autenticidad, de aceptación, de honestidad con nosotros mismos. Necesitamos el valor y el coraje de mostrarnos como realmente somos, con nuestros defectos e imperfecciones -y que todos tenemos-. No lo olvidemos: nuestro valor para ser auténticos y vulnerables es el reflejo de nuestra autoestima.

Queremos conectar con los demás, pero la arrogancia nos separa. La humildad, por lo contrario, nos une. No estamos aquí para impresionar al resto del mundo, sino para aprender, crecer, ser auténticos y ser más felices en el mundo real y no en el virtual.

No niego que es genial compartir y estar en contacto, que las redes sociales tienen muchas cosas positivas, pero cuando las utilizas bien y no cuando te utilizan a ti. Al final, puedes convertirte en víctima de ellas, de un interminable y falso reality show que genera una distorsión de la realidad, problemas y conflictos entre esa aparente vida ideal y nuestra verdadera realidad.

Ya sé que es tentador publicar siempre la frase y la imagen perfecta, pero la perfección no existe. Lo que existen son las emociones, los momentos… Eso es la vida, y a estas alturas de la historia ya sabes que en ella hay de todo, y no todo es de color de rosa.

Utiliza las redes, utiliza la tecnología pero no dejes que te utilice a ti y, sobre todo, sé real, sé auténtico y sé tú…

Por cierto, ¿te resulta familiar esta realidad? Déjame tu respuesta que me gustará leerla 🙂

¿Te ha gustado este post-

Tags:
8 Comments
  • Lucía Vázquez Fernández
    Posted at 17:33h, 06 septiembre Responder

    Hola Javier, bienvenido.
    Pues si Javier, parece que en estos tiempos que corren sentimos la necesidad de contar todo lo que nos pasa, bueno o malo. Yo me confieso adicta a las redes sociales, pero tengo un motivo de peso o al menos eso me parece a mi. Hace dos años cuando me separé sentí un vacío extremo dentro de mi, sentí la necesidad de gritar a los cuatro vientos que ya nunca jamás ningún ser humano dirigiría mis pasos a ninguna parte, a partir de ese momento solo yo cogería las riendas de mi vida y solo yo encauzaría el camino hacia mi meta. Utilicé las redes como desahogo, cuando sentía la necesidad de exteriorizar mi rabia y mi impotencia de esos momentos que yo estaba viviendo, eso si, nunca insulté ni nombre a nadie, hablaba de todo por lo que yo estaba pasando y aprendía de los comentarios que la gente iba poniendo, unos buenos y otros menos buenos. En cualquier caso si es verdad y ya viéndolo desde la distancia, que hay que ser precavidos, damos demasiada información en las redes, contamos nuestros secretos, manifestamos todas nuestras ideas, ya sean privadas, sociales, políticas o incluso personales y casi sin darnos cuenta estamos en manos de gente que cuentan con toda nuestra información, demasiada diría yo. Una vez leí que “La información es poder” y ahora me doy cuenta de la importancia de esa frase.

    Creo que en realidad lo que buscamos en las redes sociales es “Compañía y alguien que nos escuche sin reproches”, “desahogo”, ajajajaj. Es mi humilde opinión claro.

    Cualquier día vamos a ser abducidos por las dichosas redes, ajajajajaj, si no lo ha hecho ya.

    Un saludo Javier.

    • javieririondo
      Posted at 16:47h, 26 septiembre Responder

      Cuánta razón! Madre mía!

  • monica
    Posted at 11:30h, 06 septiembre Responder

    Cierto Javier, yo empece asi. Y ahira voy vuendo y cuertamente puenso, la gente es feluz, que ne oasa a mu?. La gente esta requwtellena de gente, que me pasa a mi. La gente vuce, qye ne oasa a mi. Y luegovas dandote cuenta de que tanta exposition de tu vida, es por demistrar una fakta de algo y seguir conlacaret
    Como siempre gracias y espero coincidir en algun proyecto tuy

    Un abrazo

  • CARLOS Andrés
    Posted at 18:28h, 05 septiembre Responder

    Hola Javier . Saludos desde Colombia.
    Evidentemente si no te controlas te controlan. Hoy en día debido a la tecnología hemos avanzado de gran manera pero hemos desconectado la convivencia, es hora de aprender, desaprender y reaprender para poder enfocarnos en nuestro crecimiento personal y aprovechar al máximo la vida de los demás, a fin de cuentas , vivir en plenitud. Eso es lo que estoy aplicando en mi viva , APRENDER , DESAPRENDER Y REAPRENDER como lo dice José Maria Gasalla .
    Saludos y que Dios los bendiga!!!

  • Ellheryt
    Posted at 16:31h, 05 septiembre Responder

    ¡Bien venido Javier!
    Me alegra saber que hayas descansado o desconectado como suelen llamarle ustedes.
    Excelente tema para iniciar una nueva etapa; como tantas otras veces, parece que me conocieras. Hace algunos años vengo observando esta realidad virtual, son creaciones sociales, culturales que como todo, dejan huella en el tiempo y marca a fondo generaciones ya sea con resultados maravillosos como en muchos casos (medicina, ciencia, comunicación, investigación, etc.), como con resultados no tan buenos en otros casos.
    Comparto que la instalación y avance de la tecnología en nuestros tiempos, es algo positivo, lo que lo hace variar en sus resultados, “el uso que se le de”.
    Si bien utilizo las redes sociales como medio de comunicación, información, “no me dejo usar por este sistema de reality show como le llamas.
    Me animo a escribir este comentario, apoyando cuanto expresas y apelo a la toma de conciencia en cuanto a la información, imágenes que se proporciona a medios como estos, ya que muchas veces son mal utilizados, se sacan de contexto lo que da lugar a múltiples interpretaciones, muchas veces perjudiciales para quien se expone. Todo aquello que se saca de contexto, generalmente, cambia el sentido.
    ¡Gracias por tú reflexión!
    Beso.
    Ellheryt

  • maite
    Posted at 15:12h, 05 septiembre Responder

    Estoy totalmente de acuerdo con tu reflexión. Yo tengo la gran suerte de disfrutar de las redes pero no forman parte imprescindible de mi vida, quizás es que soy mayor y he vivido sin tenerlas, aparte de tener la gran suerte de disfrutar de las cosas en el momento y no necesito dar explicaciones de todos mis movimientos.
    Bienvenido y gracias por estar ahi

  • maria
    Posted at 10:26h, 05 septiembre Responder

    Hola!! bienvenido, ganas de leerte ya!!
    por supuesto me suena… realidad de cada día alrededor de todos…
    yo sigo en mi linea de intentar mejorar cada día, cuesta mucho pero poco a poco.. se hace camino.

  • María Columna
    Posted at 10:04h, 05 septiembre Responder

    Bienvenido, gracias, MUUUAAAAAAA

Post A Comment

Pin It on Pinterest

Share This
Example Dialog Text