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En ocasiones parece que los pensamientos negativos se convierten en algo así como un viejo amigo que habita cómodamente en nuestra mente. Es como si alguien se hubiese infiltrado y secuestrado nuestra mente, obligándonos a tener los mismos repetitivos pensamientos y las mismas conversaciones de cada día; alguien realmente muy pesado que no sabe hablar de otra cosa más que de las preocupaciones y los problemas.

Esa voz es como una emisora de radio y no deja de emitir pensamientos como si fuesen las noticias de un telediario. Esos pensamientos negativos generalmente acaban enfocándose siempre en los mismos problemas y terminan arrastrándonos al mismo lugar emocional de siempre -a la preocupación y a la ansiedad-, sacándonos del presente y llevándonos mentalmente a distorsionadas situaciones futuras que nos hacen sufrir innecesariamente en el presente.

Para aprender a frenar a ese enemigo que a veces parece tomar control de nuestra mente,  distorsionando y magnificando muchas situaciones de manera desproporcionada, tenemos que aprender algunas claves, así que aquí van algunas y, la semana que viene, el resto.

Lo primero es “darte cuenta” de que tu viejo amigo ha vuelto a aparecer, que ha comenzado su discurso de siempre, enfocándose en todo lo que está o puede ir mal, en vez de poner la atención en lo que sí puedes hacer. Esa voz que sigilosamente te susurra al oído quiere arrastrarte al lado del pesimismo, robándote la energía, las posibilidades e incluso frenándote en tus aspiraciones para acabar robándote la oportunidad de lograr tus sueños. Por ello, no puedes permitir que esos pensamientos sigan campando a sus anchas por tu cabeza.

Atente a los hechos, no a las suposiciones de lo que podría ocurrir. En una gran parte, el miedo nace de la increíble capacidad que tiene nuestra mente para ser creativa en sentido negativo, imaginando todos los peores escenarios posibles… Así que deja de imaginar e irte a los extremos para dejar de sufrir sin sentido y vuelve aquí, ahora, al presente y a lo que sí puedes hacer hoy.

Ponle un nombre a esa voz negativa como si fuese un personaje muy pesado. Le puedes llamar “Manolito”… escoge un nombre y cuando comiences a sentir que los pensamientos y las emociones negativas te invaden, ese es el momento de “darte cuenta” y decir ¡¡Hombre!! ya está de visita “Manolito” con su rollo y su historia de siempre…

Ese es el instante para cambiar de emisora mental a una más positiva. Se trata de dirigir el enfoque a un objetivo concreto para desviar, recuperar y centrar nuestra atención hacia lo que sí queremos y podemos hacer.

Ni el pasado, ni el presente determinan el futuro. La situación actual que estés viviendo no es el reflejo garantizado de lo que será el futuro. Todo cambia porque el futuro no está escrito; lo escribes tú y lo forjas cada día con tus decisiones y tus acciones. Si lo que ves a tu alrededor no te gusta, es el momento de tomar decisiones y cambiar, de aprender y crecer; es hora de dejar de mirar dónde estás y comenzar a ver a donde quieres ir, es hora de dejar de pensar y hablar de cómo están las cosas y comenzar a pensar y hablar de cómo las cosas pueden llegar a ser.

Es hora de crear una nueva visión ilusionante, de esperanza y repleta de posibilidades, porque esa visión de futuro es la que nos carga de energía en el presente y nos empuja a pasar a la acción con más confianza. Cuando crees, creas.

La semana que viene la 2ª parte…

Un comentario

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Lucia
24.06.2016 a las 18:14 Enlace Permanente

Hola Javier: Una vez más te felicito por los consejos que nos das y sobre todo por la positividad que nos inyectas.
Es cierto eso de que “Manolito”, “Don petardo”, etc, etc, vuelve de vez en cuando para fastidiar nuestros sueños, nuestras metas, nuestro crecimiento personal, si es cierto, pero cuando le plantas cara (y créeme cuando te digo que yo son varias veces al día), te das cuenta de que su fuerza merma, al final es cobarde y desaparece por momentos. A si que, no nos queda otra, de frente y al toro, y a seguir luchando.
Un abrazo.

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