Autoexigencia excesiva: ¿celebras los pequeños logros?

Por momentos parece que nos hemos sumergido en una espiral en la que cada vez descansamos y desconectamos menos; vivimos en una cultura donde tenemos que trabajar más, producir más y parece que nunca llegamos al final, que nunca es suficiente. Mucho ojo pues con el nivel de autoexigencia que aplicas a tu vida

1. Consecuencias de la autoexigencia excesiva

 

Todos tenemos metas, sueños o aspiraciones y, en parte, esos objetivos son lo que nos motivan. Pero si sólo ponemos nuestros ojos en los grandes objetivos a largo plazo y no tenemos otros más pequeños, cercanos y más sencillos de cumplir, esa distancia entre el presente y ese lugar al que queremos llegar puede causar cansancio, una falta de motivación y la tentación de abandonar; siempre veremos el resultado demasiado lejos.

1.1 Autoexigencia y ansiedad

Para empeorar la situación, muchas veces nos autoexigimos demasiado, nos esclavizamos y nos convertimos en nuestro peor juez. Sin darnos cuenta nos estamos comparando de forma despiadada, pensando en lo que se supone que ya deberíamos haber logrado a estas alturas y generamos la sensación de no poder parar, ni descansar hasta que no alcancemos ese objetivo que consciente o inconscientemente nos hemos trazado. Ante esa situación nuestros niveles de estrés y ansiedad nos llevarán por derroteros inútiles y llenos de sufrimiento.

2. Aprende a celebrar los pequeños logros

 

Por ese motivo tenemos que aprender a reconocer los pequeños logros, ser más benevolentes con nosotros mismos y dejar de mirar tanto hacia lo que aún nos falta por lograr. Tenemos que reconocer cada avance y cada paso que nos acerca a nuestros objetivos. Así que de vez en cuando también es importante mirar atrás para ver de dónde venimos, todo lo que hemos recorrido y avanzado. De lo contrario, acabaremos agotados y desmotivados.

Aprender a reconocer y celebrar esas pequeñas victorias, darnos pequeños premios, aunque sea en tiempo personal de calidad y desconexión para hacer lo que realmente te gusta; aparcar y bajarte un rato de las prisas y exigencias del mundo y poner más tiempo en las cosas que te hacen más feliz, sin remordimientos ni sentimientos de culpa; aceptar el poder de tu vulnerabilidad siendo muy consciente de ello y reafirmar: ¡¡Me lo merezco!!

Para más a menudo, respira, deja de pensar tanto en todo lo que te falta y más en lo que sí tienes, aprende a parar y a estar más en el presente. Permítete momentos de calidad o lo que consideres oportuno, porque te lo mereces.

No lo olvides. Tu vida es tuya. No te compares: la carrera de la vida es contigo y con nadie más.

 

Y ahora dime, ¿tu nivel de autoexigencia crees que podría relajarse un poco? Déjame tu reflexión 👇 en la zona de comentarios 👇.

 

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