03Abr
2016
Escrito a las 6:25 pm

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Tienes todas mis fotos y frases en mi perfil de instagram: @jiriondo1.

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Creo que hay un punto clave que en muchas ocasiones se nos escapa y pasa desapercibido, un aspecto al que no le prestamos la suficiente atención cuando en realidad es de suma importancia.

Cuando observamos o hablamos de alguien que ha logrado algo importante, que ha triunfado en algún aspecto, en ocasiones todo se centra en lo conseguido, en los brillantes resultados. Sin embargo, hay algo sobre lo que deberíamos profundizar más y preguntarnos.

¿Cuál ha sido el estado mental, los miedos, las dudas y los retos emocionales superados para obtener esos resultados? Lo cierto es que nuestro estado mental determina la calidad de nuestras emociones, de nuestras decisiones y acciones.

¿Cuál es el coste de no controlar nuestro estado mental? 

Si pudiésemos medir cuál es el coste de la falta de control sobre nuestros estados mentales y emocionales, lo que podríamos llegar a perder en todos los aspectos, tanto en términos económicos como de tiempo, productividad, salud y energía, la cifra sería realmente escandalosa.

Los estados mentales están unidos al auto-liderazgo, algo que a alguno le puede sorprender. Pero cuando hablamos de liderazgo, la esencia de un líder se mide por su capacidad de influencia, porque si no puedes influir no puedes liderar, y la primera y más importante persona en la que debemos influir es en nosotros mismos.

La cuestión es que por momentos todos perdemos el enfoque de lo importante, la atención se desvía y se centra en los problemas, en lo que no funciona, y entramos en estados mentales negativos, pesimistas,  perdiendo la visión de los objetivos, algo que le sucede a todo el mundo.

La gran diferencia está en cuánto tiempo permanecemos en ese estado mental,  cuánto tiempo dejamos que los problemas nos afecten, cuánto tardamos en recuperarnos y salir de ahí, de esos estados mentales que nos hacen dudar de todo y nos roban la energía.

La capacidad de recuperar nuestro estado mental óptimo, de recuperar el enfoque y la atención hacia los objetivos -no sólo de prestar atención sobre dónde estamos, sino hacia dónde vamos-, de volver a creer para recuperar la confianza y la ilusión es un factor clave.

Esa capacidad de volver a levantarse, de sacudirse el polvo y volver a empezar, la fortaleza mental, la resiliencia, la capacidad de volver a poner la mirada sobre nuestros objetivos y nuestros sueños… Todo ellos es la clave para dar la vuelta a la situación y recuperar y crear un estado mental más fuerte y sano, para que nuestra mente no sea nuestro enemigo y se convierta en nuestro mejor aliado.

Así que te lanzo una pregunta: ¿hacia dónde vas?, ¿cuál es el objetivo en el que te tienes que centrar?

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[…] respetuosas y comprensivas. Además, nuestra calidad de vida es directamente proporcional a la calidad de nuestras emociones, por ese motivo la inteligencia emocional es tan […]

2 comentarios

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Txema Martín
04.04.2016 a las 09:44 Enlace Permanente

Buenos días,

Actúo sobre mis metas a corto y medio plazo y me apoyo en mis porqués.

Es fundamental repasar con frecuencia estos aspectos. Quizás en algunos momentos he tenido que hacerlo diariamente, pero me aseguro de tenerlo interiorizado para mantener el rumbo fijo.

Feliz semana familia.

002
María Columna
04.04.2016 a las 19:48 Enlace Permanente

No solo me enfoco en mi objetivo, también aprender y crecer en mi camino cumpliendo con alegria mi misión.
Gracias Javier, MUUUAAAAA

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