08Nov
2015
Escrito a las 8:00 am
Fuente foto: psiqueviva.com

Fuente foto: psiqueviva.com

¿Cuántas veces nos vemos compartiendo frases positivas en cualquiera de las redes sociales?

Hoy en día tenemos muchos filósofos -sobre todo de internet- de corta, copia y pega. Supongo que todos tenemos el deseo de ser una influencia positiva en los demás, y son millones los que ponen geniales frases. Todo el mundo tiene consejos para los demás, pero a veces parece que no para uno mismo.

Hay quien dice que si pusiéramos en marcha tan sólo una de todas las frases que leemos, seguro nuestra vida mejoraría. Es tan sólo la prueba de que lo que importa no es lo que sabemos o decimos, sino lo que hacemos con lo que sabemos.

Muchas personas viven engañándose a sí mismas, a veces sin ser conscientes de ello, así que si eres una de las personas que después de leer esto se siente identificada, por favor, date mucho cariño y comprensión. El simple hecho de darte cuenta es el principio del camino hacia la honestidad.

Engañarse a uno mismo es negar emociones o sentimientos; engañarse es hacer ver que todo está bien cuando realmente no lo está. El autoengaño es uno de los mecanismos de defensa más utilizados y de los que menos conscientes somos. Un ejemplo de ello podría ser el querer quedar bien con todo el mundo. Creemos que es necesario tener contento a todo nuestro entorno, por no saber decir “NO” cuando simplemente nos agotamos y, en realidad, nunca podemos contentar a todos porque siempre fallamos a alguien…

Esto es algo que he padecido durante un tiempo y que me causaba estrés. Quería llegar a todo y a todo el mundo, responder la imparable infinidad de mensajes que recibía, las constantes peticiones diarias de todo tipo, o responder a los más de 70 libros recibidos a la espera de opinión.

Durante mucho tiempo he pasado interminables madrugadas respondiendo mensajes para quedar bien con todo el mundo, dejaba de vivir por cumplir con todo el mundo, y aún así siempre quedaba gente descontenta.

Esto debería enseñarnos a ser honestos con nosotros mismos, llegar hasta donde podemos llegar, aprender a decir no cuando no podemos llegar a todo, y no tener temor alguno por no quedar bien o no satisfacer los expectativas de todos los demás.

Otra forma de autoengaño es la incoherencia en la forma de vivir nuestra vida. Debemos observar si nos contradecimos, si el conflicto interno que tenemos es por vivir la vida de forma acelerada, por hacer demasiadas cosas a la vez, por los demás, por agotarnos en el intercambio emocional con nuestros seres queridos, o si trabajamos como si no hubiese un mañana.

A veces nos engañamos o nos convencemos de que el peso del mundo recae sobre nuestros hombros, y nos fustigamos en nombre de la “responsabilidad” pensando que así somos más responsables, mejores, más dignos o merecedores.

Descubre en estos días si te engañas o no, si te exiges demasiado, si ya has aprendido a ser honesto contigo, si te das tiempo para ti, si te respetas y te haces respetar, si haces ‘trampas’ con tus emociones,  o si por el contrario das lo mejor de ti al mundo.

La honestidad con uno mismo es el principio de todo cambio.

Feliz semana 😉

P.D.- Este viernes ¡voy a Sevilla! y quedarán 2 ciudades más para los próximos talleres presenciales que impartiré: Barcelona (28 de noviembre) y Madrid (12 de diciembre). Toda la información y la reserva de entradas las tienes en su web oficial.

ONE big

3 comentarios

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María Columna
09.11.2015 a las 09:08 Enlace Permanente

Buenos días, en los dos lados, es decir el que quiere contentas a todos y el que pide y no acepta un no viven con la espectativa de su vida “fuera” entonces me pregunto: ¿Estan viviendo?
Gracias Javier por tu nueva reflexión y feliz semana, MUUUAAAAAA

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Txema Martín
09.11.2015 a las 09:13 Enlace Permanente

Gracias por el mensaje Javier. Mi estilo de vida siempre ha estado enfocado en ayudar y lo tenía integrado que para mi siempre ha sido algo natural. También es verdad que me engañaba porque no todo el mundo valora la ayuda que le doy o simplemente la rechazan. Así que desde que soy más selectivo, mis acciones son más escasas, sí, pero de mayor calidad. Lo mas positivo, que me encuentro mejor, me siento que me respeto y me quiero más, que al fin y al cabo es algo muy importante para poder seguir creciendo personal y espiritualmente.

Saludos, feliz semana.

003
maria
09.11.2015 a las 09:37 Enlace Permanente

Cuando creces con la educación de que dando, te querrán, se confunden las cosas y así me paso, dar, dar y dar aun estando uno mal. Acabe agotada, acabe derrotada y una vez superado, comprendí que primero soy yo y luego los demás . Ahora ayudo lo que yo puedo, sin exigirme mas de lo que puedo, ahora se que dar esta bien cuando puedes, cuando tienes y te querrán de igual manera, los que de verdad, te quieren.Con ello me refiero a las amistades, a la familia,
Gracias Javier por tus libros, tus talleres, aprendo tanto y me ayuda tanto!!

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