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Está claro que la tecnología es un gran y necesario avance en la era en la que vivimos. Eso quiero creer, o es lo que se supone que debo pensar.

En realidad, las ventajas son innumerables, pero por otro lado existe una enorme desventaja, un alto precio que comienza a pasar factura en la vida de  muchas personas ya que, en demasiadas ocasiones, esa ventaja se convierte en un lastre que nos esclaviza.

Esto sucede cuando dejamos que la tecnología invada todos los aspectos de nuestra vida, cuando ocupa cada momento, cuando nos despoja de nuestra valiosa privacidad impidiéndonos conectar, parar, poner atención, estar presente, respirar, ver y sentir más. Incluso a veces nos desconecta de la realidad, de nuestro entorno más cercano y de aquello que en realidad es más importante.

Es como si hubiésemos cedido el control de nuestras vidas, como si fuésemos secuestrados por una fuerza superior que reclama nuestra constante atención con falsas emergencias, atentos a lo que pueda pasar, no vaya a ser que nos perdamos el mensaje que por fin revele el secreto de la felicidad, el amor y el éxito.

La tecnología es un gran avance, pero no todos los avances son progreso, como lo demuestran los estudios que aseguran que en los países más avanzados los índices de la felicidad bajan y los de la depresión aumentan.

La tecnología en muchos casos se utiliza para tener la sensación de ser escuchado, de no sentirse solo, la prueba de que existimos. Y entre los más jóvenes esto provoca una nueva ansiedad

¿No tengo ningún “me gusta”, ningún “retweet”?

¡Noooooo, qué horror! ¿Será que nadie me escucha? ¿Es que no existo? ¿Estoy solo, soy invisible? ¿Será que no soy suficiente?

Uno de los remedios más comunes -y que sirve en muchas otras áreas de la vida- es volver a las bases, recuperar el equilibrio que exige una vida más serena. De ese modo, es posible lograr una mayor armonía y ser más conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor. Necesitamos darnos más tiempo, escucharnos, reflexionar, entrar en contacto con la naturaleza y conectar con lo que verdaderamente importa y con aquellos que están a nuestro alrededor.

Así que la clave está en usar la tecnología, en vez de ser consumido por ella.

No lo olvides.

Un abrazo

P.D.- Recuerda que si te suscribes en el blog recibirás mi eBook Las 5 claves de la fortaleza mental, además de tener información de todas las actividades que desarrolle a lo largo del año. Te espero 😉

4 comentarios

001
María Columna
18.05.2015 a las 09:12 Enlace Permanente

Buenos días Javier, tema controvertido, jajaja. Creo que cómo otras muchas cosas, la tecnología es una herramienta que en es “neutra” por decirlo de alguna manera y que lo que la “colorea” es “el cómo” la utilizamos, es decir: ¿Quien dirige tú o ella?
Por cierto,….. ¿Gracias a que te he podido leer y ahora te estoy escribiendo? jajajaj
Feliz semana, MUUUAAAAAAAAA

002
Ellheryt
18.05.2015 a las 14:59 Enlace Permanente

¡Buen día Javier!
Tema complejo, que sea bueno o malo es relativo a cada persona, depende del uso que cada uno le dé. El exceso y dependencia que puede llegar a generar en algunos casos, independientemente del consumismo que todo esto conlleva “debo tener lo último en tecnología” puede convertir al ser humano en esclavo del sistema.
En mi caso, uso la tecnología a nivel laboral, informativo y como medio de comunicación rápido y efectivo, pero no va más allá de eso. Tengo personas cercanas a mí que han llegado a la separación de su pareja, hijos, se han aislado de sus semejantes, no se puede hablar con ellos, son adictos informáticos, suelen estar conectados de forma permanente y dependiente de la tecnología. Creo que el haberlo vivido de tan cerca, me ha hecho ver rápidamente las consecuencias negativas que puede llegar a tener.
Quiero destacar la parte positiva que también tiene, es a través de tener un mayor acceso a información y utilizada como herramienta habilita y posibilita a lograr grandes cambios en todo el mundo, en diversas áreas, aspectos, etc., y la más relevante para el ser humano, es que puede salvarle la vida.
Ante casos controvertidos como este y en reunión de amigos, suelo hacer una pregunta: ¿Cuál es tú opinión sobre un cuchillo, es bueno o malo? Nada se resume a una simple respuesta o calificación de si es bueno o es malo, tiene sus variables, depende del uso que cada uno le dé, depende de cómo se lo agarre, si del mango o del filo, lo que determinará los múltiples resultados que puedan generarse.
¡Excelente semana!
Beso

003
Marga
18.05.2015 a las 17:42 Enlace Permanente

Hola, pues como todo, la tegnología depende como la uses, para trabajar está muy bien, para informarse y comunicarse “virtualmente” muy bien, pero nada más!!!Creo que el problema es que hay gente que vive más virtualmente que realmente, por decirlo de alguna forma; puedes tener mil amigos” pero ni uno sólo a quien dar un abrazo, charlar con muchaa gente…pero nadie con quien tomar un café…fardar de fotos. todos somos perfectos, as y 90-60-90, etc.etc, pero luego su vida real no tiene nada que ver con esto y eso es muy triste!!!! Y también esa dependencia genera una pérdida de tiempo excesivo, y luego de otras cosas…como apuntaron más arriba!!Trabajo con gente que antes de saludar te pregunta si tienes wifi!!!! !Creo que nuestros jóvenes corren más peligro…! -cada tiempo tiene sus drogas” y esta es una de ellas…Pero nada codmo tomar un café con un buen amigo, leer un buen libro, salir al campo…, al monte, al mar… y de vez en cuando APAGAR el chisme!!! Muchas Gracias por tu tiempo Javier;))

004
Maite
19.05.2015 a las 09:54 Enlace Permanente

Hola Javier, soy una mujer de medios, nada de extremos, Para poder hablar de las cosas hay que conocerlas y en la vida hay muchísimo que experimentar, dicho esto, la tecnología me parece fenomenal, pero como todo en esta vida hay que saber gestionarlo, no es sustituto de nada, es simplemente un medio para hacernos la vida más fácil; por eso me pregunto que hace que la gente se haya enganchado de esa manera?, y aquí, por lo que veo, no hay edades, ¿tan solos nos sentimos que no podemos estar un segundo sin mirar la pantalla? Yo me siento afortunada, la utilizo, por supuesto, la disfruto pero en su justa medida, doy gracias porque no dependo de ella, ni me obsesiona, pienso que debe de ser agobiante tanta dependencia. En fin, me siento afortunada, la utilizo pero no me domina.
Gracias, un saludo.
Maite

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