10Nov
2014
Escrito a las 7:38 am

Un momento muy especial durante el taller “Rumbo a un nuevo destino” de Barcelona este pasado sábado

Hace ya muchos años (1997) creé una empresa de productos de motivación y desarrollo personal. Entre otros artículos, vendía pósters y cuadros inspiracionales con espectaculares imágenes y mensajes que incitaban a la reflexión. Entonces me decían que eso era una “americanada” y que hoy la gente hace y comparte  en las redes sociales. Esos cuadros decoraban  muchas oficinas y algunas casas por todo el país.

En uno de ellos el lema es “Sacrificio” y decía: “La capacidad de sacrificio y sufrimiento equivale a las posibilidades de éxito”. Para mi es una verdad irrefutable que separa y diferencia a las personas que triunfan de quienes abandonan, o ni siquiera comienzan un proyecto, o no persiguen sus sueños por el sacrificio que requiere.

Yo siempre me he considerado un sufridor, en el buen sentido de saber resistir, perseverar y sacrificarse por un objetivo o un sueño. También es cierto que en esos momentos de sacrificio, algunos me miraban extrañados y me decían: “yo no estaría dispuesto a hacer lo que tú haces.” Tiempo después, algunos de esos decían “que suerte tienes”. De ahí viene la frase: “si estás dispuesto a hacer lo que otros no están dispuestos a hacer, podrás disfrutar y hacer cosas que otros no podrán hacer.”

Es la diferencia entre el que está dispuesto a sacrificarse para subir a la cima de la montaña y el que se contenta con observar la montaña desde la distancia. O de los que se ríen de quien se sacrifica por perseguir su sueño. A veces, me asombra el triunfo de la mediocridad cuando veo personas jóvenes  y adolescentes, que ridiculizan o se ríen del que se esfuerza, del que se sacrifica, “del empollón”, del que lucha por aquello por lo que desea o sueña.

Generalmente no es el talento lo que separa a las personas, sino el esfuerzo, el sacrificio, la resiliencia. Son esas las palabras que marcan la diferencia en la vida. Es saber resistir cuando los demás abandonan. Es seguir caminando a pesar del dolor.

Es el tamaño del sueño, la intensidad con la que se desea ese sueño, es la pasión, la actitud, la perseverancia. En definitiva, todos esos son los ingredientes de la fortaleza mental, la clave  para no abandonar simplemente porque el camino se ponga duro.

Así que lo siento si buscabas recetas mágicas que prometen resultados sin esfuerzo, pero ese es el secreto: “la persistencia y capacidad de sacrificio equivalen a las posibilidades de éxito”.

Recuerda que el próximo 22 de noviembre estaré en Madrid impartiendo mi segundo taller abierto al público. Si quieres asistir, visita www.rumboaunnuevodestino.com para adquirir tu entrada

6 comentarios

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Mónica
10.11.2014 a las 09:10 Enlace Permanente

Hola Javier. Desde que te conocí a ti y a tus libros has hecho que luche por aquello que sueño. Aún sigo en el camino. No he llegado al final pero por lo menos, en esos días en que todo se vuelve negro, cuando no veo la luz, cuando gente de mi alrededor se ríe al preguntar que tal y ver que aún mi vida sigue igual, me vuelvo a levantar, me quedo en ese camino, no me voy y digo adiós porque quiero llegar al final con optimismo. Quiero poder sentir cumplí mi sueño y no morir diciendo qué hubiera sido. No quiero vivir en este agujero negro sino que nadare y sigo nadando para llegar a la orilla. Tú me haces pensar. Tú me haces comprender cosas. Y se que algún día te daré las gracias y añadiré, Javier, lo he conseguido.
Un abrazo muy fuerte. Mónica

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María Columna
10.11.2014 a las 09:12 Enlace Permanente

Buenos días, los que aún dudáis ¡dejad de hacerlo! jajaja, e inscribiros al taller de Madrid.
Soy una de las que disfrutó el sábado compartiendo con Javier y todos los compañeros en búsqueda del nuevo rumbo.
Palabras, actitud, energía, todo ello ¡motivante! Pero lo que me ¡impactó! fue con la EMOCIÓN que lo transmite.
De nuevo gracias!!! Javier.
MUUUAAAAAAAAAAAAAAAA

003
veronica
10.11.2014 a las 09:47 Enlace Permanente

La verdad que la sociedad es cruel con aquellos que persiguen sus sueños o que al menos intentan diferenciarse de los demás siendo felices. Pero por fortuna, hay mucha más gente ahora y cada vez más los que decidimos seguir caminando por lograr aquello que nos da la calma, el bienestar y la satisfacción de hacer lo que realmente nos gusta. Así que seguimos creciendo cada día un poco más… gracias

004
Mª dOLORES
10.11.2014 a las 21:37 Enlace Permanente

En algunas ocasiones los fracasos y las caídas son necesarias para que de ahí podamos aprender .Es necesario recordar que el único fracaso es el no llevar nuestro sueño a la realidad..Por ello debemos luchar con todas nuestras fuerzas para conseguir nuestro objetivo .

005
Maria
11.11.2014 a las 12:31 Enlace Permanente

con tus libros he aprendido que cada día es un nuevo comienzo en la lucha por mejorar, por practicar esos consejos que das, hasta que quizá , algún día, pueda decir… Pues lo conseguí , ya gestionó mis emociones de la manera adecuada, ya nace en mi! Desde luego no pienso parar hasta conseguirlo !
Gracias por dar las indicaciones y hacerlo de una manera tan natural , que creo que lo conseguiré ! Lo se! Ers grande Javier! Enhorabuena

006
TRINI
12.11.2014 a las 21:51 Enlace Permanente

“Caer y volverse a levantar” , este es una de las actitudes que más fuerza da! Es una pena que tanta gente fundamentalmente joven haya perdido la cultura del esfuerzo, tan necesaria para la fortaleza humana
Por experiencia afirmo que es muy motivador dejar de vivir por “el qué dirán” y ser uno mismo ,con retos propios … Con persistencia los sueños se consiguen

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