cuánto sabes

No sé si solo me pasa a mí o a lo mejor a ti también, así que te cuento. Por momentos tengo la sensación de estar siempre buscando algo más, en el sentido de que todo cambia tan rápido que siento la necesidad de aprender, pero aunque siga haciéndolo tengo la sensación de saber muy poco.

Supongo que por ese motivo sigo hambriento, sigo buscando información y explica que en este momento esté apuntado a cinco cursos a la vez. Una locura para la que no tengo suficiente tiempo, pero me pueden las ganas, así que espero avanzar en todos ellos.

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el pasado puede doler

El pasado puede doler. Sí. Pero ¿qué haces cuando te caes? Ya sabes la respuesta: te levantas y sigues tu camino. Obviamente hay caídas muy distintas y unos golpes son más fuertes que otros, pero sobre todo la gran diferencia está en nuestra reacción y nuestra respuesta ante esa caída.

Ante las caídas o tropezones físicos, algunos se preguntan cómo ha sucedido. Otros, preocupados por el que dirán, miran a todos los lados para ver quién les ha visto y, con su frágil dignidad herida, procuran disimular como si nada hubiese pasado. También están los que se ríen de sí mismos. La circunstancia es la misma, la reacción es diferente.

Ante los tropezones y caídas de la vida sucede exactamente lo mismo: nadie se libra de esas situaciones en las que de pronto todo sale mal, nada funciona, las expectativas no se cumplen y los planes se tuercen. De pronto, nos vemos sumergidos en un profundo pozo, en el que la confianza se ahoga y la esperanza busca la luz para volver a creer.

Repito: el pasado puede doler y tarde o temprano todo pasamos por ahí. Pero en los momentos en los que la vida nos pone a prueba, la gran diferencia siempre está en cómo reaccionamos ante esa situación. Podemos filosofar, alargar y dramatizar esto un montón, pero tan solo hay dos opciones, dos tipos de respuestas. El patrón que marca la diferencia está en la calidad de las preguntas que nos hacemos en ese momento y en la historia que nos contamos. Seguir Leyendo

crítica

Con los años uno va aprendiendo algunas cosas -más nos vale-, aunque a veces parece que no se nota  porque demasiadas veces tropezamos de nuevo en la misma piedra. Y a la que me refiero no es en este caso una que nos encontramos en mitad del camino, sino una que nosotros mismos construimos: la piedra de la crítica.

Sin embargo, en la vida con su particular manera de enseñarnos, hay lecciones que se repiten como si hubiésemos suspendido ese examen una y otra vez, hasta que finalmente aprendemos la lección. Lo cierto es que la crítica se convierte siempre en un peligroso boomerang que por lo general se vuelve contra nosotros.

Así que la pregunta es ¿cuánto te ha costado crítica? ¿Por qué lo hacemos?

A veces, la incomprensión y la frustración nos lleva a la crítica como método de evasión por distintos motivos, como válvula de escape; a veces, por la engañosa sensación de aliviar cargas emocionales y porque el ser humano tiene la necesidad de sentirse inocente. Por eso, si encontramos culpables contra los que cargar, parece que aligeramos nuestra conciencia.

En algunos casos, aunque sea de forma inconsciente, la crítica es una forma de sentirnos superiores a los demás y, aunque no lo hagamos con esa intención, la cuestión es que a veces lo hacemos y nos enzarzamos en críticas gratuitas que no aportan nada, pero que finalmente en demasiadas ocasiones se vuelven  en nuestra contra. Seguir Leyendo

marca la diferencia

Cada día tu vida tiene un efecto en alguien y puede ser positivo o negativo. Cada día tu presencia influye en alguien y, de alguna forma, marca la diferencia en su vida. Tu actitud habla por ti y contagias tu energía, porque la energía que transmitimos -al igual que las emociones- son contagiosas.

Marca la diferencia: ¿qué transmites a los demás? ¿qué quieres que vean en ti?

Estoy seguro que en más de una ocasión te has encontrado con alguien que está haciendo su trabajo con una actitud espantosa, o con la más absoluta indiferencia. La clase de persona que irradia energía negativa por los cuatro costados sin ser consciente o sin importarle como su comportamiento afecta o hace sentir a los demás. ¿Cómo te hace sentir esa persona?, ¿qué te contagia?, ¿te gustaría tener a esa persona de socio, compañero de trabajo o pareja? Creo que no. Seguir Leyendo

donde tus sueños te lleven

En la vida hay momentos en los que tenemos que detenernos a reflexionar, momentos para reconocer las cosas buenas, ser más agradecidos, darnos cuenta del camino recorrido, ser conscientes de dónde venimos y dónde estamos, de los retos superados y de lo que hemos aprendido.

Cuando no somos agradecidos seguimos mirando allá, a lo lejos, a lo que está por llegar, pensando en todo lo que nos falta por hacer, en lo que aún no hemos conseguido, y eso genera una sensación de carencia, como si tuviésemos que demostrar algo al mundo, una sensación de escasez, por eso es tan importante dar gracias por lo que sí tenemos. Sino, nunca tendremos suficiente.

Hoy es un día especial para mí, un día para parar, reflexionar y, sobre todo, darte las gracias a ti. Gracias por leer lo que escribo, gracias por permitirme acompañarte y, por momentos, estar a tu lado de esta manera. Gracias por escoger y leer mis libros y, claro está, gracias por los miles de cariñosos, agradecidos e inspiradores mensajes recibidos debido al impacto de los libros. Seguir Leyendo

cambio de vida

Puedes cambiar de ciudad, de aspecto, de trabajo, de pareja, puedes huir del mundo, pero todo volverá a ser como antes y la historia se repetirá como si te persiguiese el destino. Todos esos cambios son externos, y, por tanto, temporales, porque para que un cambio de vida sea real y duradero tiene que ser interno.

El verdadero cambio (el duradero) nace en nuestra mente; llega cuando cambiamos la percepción que tenemos de nosotros mismos, cuando comenzamos a cambiar la idea preconcebida sobre el qué y el cómo somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes, con nuestras debilidades y nuestras fortalezas. Cambiamos cuando aprendemos y evolucionamos, porque es ahí cuando rompemos viejas creencias que nos limitan y expandimos nuestra identidad. Recuérdalo: para lograr un cambio de vida no hay nada más poderoso que expandir y cambiar nuestra mente.

Así que si realmente quieres mejorar y cambiar, vas a tener que dar un paso al frente, tomar decisiones y asumir nuevas responsabilidades. Deberás cambiar hábitos y comportamientos, aprender, evolucionar y pagar el inevitable peaje del precio del esfuerzo.

Aunque si ante esto respondes ¡¡¡Sí, pero no es fácil!!!, lo siento pero no tengo más remedio que darte la razón: probablemente con esa afirmación tú mismo te sentencias a quedarte dónde estás ahora. Seguir Leyendo

lecciones de vida

Hoy he recibido un mensaje que me ha transportado unos años atrás en mi vida. Era el mensaje de alguien que ha dado grandes cambios positivos, que estaba haciendo un gran esfuerzo, se estaba superando y creciendo en todos los sentidos, pero que debido a terceras personas de pronto… su mundo se ha derrumbado.

¿Te suena la historia? No sé si te ha ocurrido algo así, pero desde luego que a mi sí, por lo que puedo hablar desde la experiencia personal (han sido unas cuantas) y en realidad es de ahí de donde nacen mis libros. Por ello, aquí está la respuesta a ese mensaje y las 5 lecciones de vida que hoy quiero compartir contigo.

Sé muy bien de lo que hablas…

porque después de haber caído en lo más profundo de muy joven, después de haberme levantado, reinventado y triunfado, años más tarde mi mundo se derrumbó y lo perdí absolutamente todo.

Tras invertir cinco años de mi vida viajando constantemente a Brasil e invertir un montón de tiempo, dinero y esfuerzo trabajando en un proyecto, debido a terceras personas lo perdí todo. Cinco años de trabajo se fueron a la basura, me quedé en la ruina y tuve que comenzar de cero. Seguir Leyendo

propósitos de año nuevo

 

¿Se ha evaporado la euforia de los nuevos propósitos de año nuevo? Creo que todas las personas queremos mejorar en algún área de nuestra vida, queremos progresar, lograr o cambiar algo, o muchas cosas a la vez… Por ese motivo -como si de un gran clásico se tratase- con el cambio de año millones de personas piden sus deseos, sueñan y proclaman sus nuevos propósitos llenos de buenas intenciones; en ocasiones, con una copa de champán en la mano y grandes esperanzas en el corazón.

Desgraciadamente esa energía y esas ilusiones pierden fuerza como el gas del vino espumoso, o puede que algunos -tras la resaca- ni se acuerden de esos grandes propósitos. Lo cierto es que generalmente todos tenemos deseos y aspiraciones que nos inspiran, pero más cierto aún es que la inspiración, la motivación y la euforia se evaporan como el aroma de un perfume y lo que realmente permanece son las decisiones. No son las meras intenciones sino las profundas decisiones que nacen del corazón y los compromisos que adquirimos llenos de determinación, seguidas de las acciones constantes, las que cambian el curso de una vida.

Pero para que ese anhelado cambio no se quede en un frágil y efímero deseo lleno de buenas intenciones, tiene que haber un cambio real, un cambio de energía, de hábitos y acciones. De lo contrario, se quedará en una efímera intención y el próximo año nos encontraremos en la misma situación y se repetirá la historia. Seguir Leyendo

Regalo de Navidad

Un año más llega la Navidad. Esa época en la que se llenan muchas barrigas, se vacían muchos bolsillos, nos volvemos locos con los regalos y después nos llenamos de buenos propósitos y grandes intenciones con muchas ilusiones, pero de esto último hablaremos en otro momento… La pregunta que me hago es: ¿qué es lo mejor que podemos dar? o, ¿qué es lo que realmente queremos hacer cuando entregamos un regalo de Navidad? 

De alguna forma el objetivo de “dar” un regalo es dar una alegría, es decir me importas, pienso en ti, es querer ver sonreír a otra persona, hacerle sentir bien. Sin embargo, la realidad es que lo que regalamos -o más bien lo que realmente queremos regalar- son emociones para hacer sentir bien o feliz a otra persona.

La cuestión es si ese regalo de Navidad, o esa larga lista de regalos (hasta llegar a tirar la casa por la ventana por la presión comercial que parece casi obligar a regalar cada vez más porque si no parece que no somos lo bastante buenos o generosos) es la mejor manera de satisfacer ese sentimientos. Seguir Leyendo

amor verdadero

No sé por qué, pero últimamente me he encontrado en bastantes situaciones en donde una persona que estaba en una relación de pareja se preguntaba entre dudas si aquello era amor verdadero, si estaba con la persona correcta, si esa era la persona con la que quería compartir su vida.

A veces la soledad, las ganas de estar y compartir la vida con alguien o la dependencia emocional nos juegan malas pasadas y nos hacen ver cosas que no son; nos generamos rápidas expectativas e ilusiones y llegamos a ver ciertas cualidades en alguien que no las tiene.

En otras situaciones las cosas son aún peor: hay falta de respeto, pero piensan y esperan que la persona cambie, pero desde luego para mí donde no hay respecto no puede haber amor verdadero, así que hazte respetar o huye de donde no lo haya.

Cuando hay dudas sobre si estás con la persona correcta, cuando hay tensión, lo más probable es que no lo sea porque generalmente el amor verdadero no tiene dudas. Seguir Leyendo

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