procrastinar

Son muchas las veces que asumimos que las cosas deberían irnos mejor, que merecemos más, que la vida debería ser más justa; es más, a veces no pasamos el tiempo esperando a que algo mágico suceda y que de pronto, por fin, la vida sea más fácil. Pero la realidad es que las cosas no suceden solas y no podemos estar esperando a que así sea: somos cada uno de nosotros los que tenemos que hacer que las cosas pasen y dejar de procrastinar.

No podemos estar pensando que por ser buenas personas las cosas nos van a ir bien, ¡y ojo! por supuesto debemos serlo, pero creo que el mítico Bruce Lee lo dijo mejor que nadie: Pensar que la vida te va a ir bien por ser buena persona, es como pensar que un tigre no te va a comer por ser vegetariano. Seguir Leyendo

02Apr
2017
Escrito a las 10:00 pm

mejor amigo

Es curioso observar cómo tenemos buenos consejos para un amigo cuando los necesita. Por naturaleza, nos gusta ayudar y cuando vemos que alguien está mal por las circunstancias que sea, buscamos palabras de ánimo e intentamos ayudarle para sacarle de ahí y superar esa situación.

Cuando se trata de un amigo tenemos la capacidad de escucharle, intentamos comprenderle y tenemos esa necesaria empatía. Sin embargo, cuando somos nosotros mismos los que entramos en una de esas espirales negativas, en vez de hablarnos de la misma forma cariñosa y comprensiva, resulta que llegamos a decirnos barbaridades y a fustigarnos aún más. ¿Te imaginas diciendo esas cosas a tu mejor amigo?

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miedo al cambio

 

A veces me encuentro con gente que me pregunta: ¿crees que las personas podemos cambiar? Más que responder a esa pregunta de manera afirmativa o negativa, creo que lo mejor es reflexionar sobre esa pregunta y sobre por qué tenemos miedo al cambio para que así, cada uno saque su propia conclusión.

Si hay algo innegable en la vida -y puede que sea una de las pocas cosas seguras e inevitables-, es que ésta es un constante proceso de cambio. El mundo cambia, las estaciones del año también, la noche y el día, los años pasan, todo cambia continuamente, se transforma, incluidos nosotros. Seguir Leyendo

potencial

Hay algo íntimo que me gustaría compartir contigo, una lección sobre el potencial que todos tenemos dentro y que en una fase de mi vida me costó mucho y muy caro porque no lograba comprender qué es lo que causaba el problema. Hace unos años, en los que tenía una más que buena estabilidad, en la que todo parecía estar bien y todo funcionaba, en la que externamente cumplía todos los requisitos del éxito y todo lo que supuestamente da la felicidad, algo comenzó a fallar dentro de mí, algo no encajaba, una especie de ansiedad o de vacío comenzó a crecer.

¿Qué pasaba?, ¿Qué provocada esa negativa sensación? Algo muy sencillo: simplemente dejé de aprender, deje de crecer, sentía que había llegado, que estaba cómodo y en esa supuesta comodidad mi evolución, mi potencial y desarrollo personal se estancaron. En la vida cuando algo deja de crecer y evolucionar, comienza a morir, ya que nuestra evolución y desarrollo personal es una de las necesidades básicas del ser humano. Seguir Leyendo

encontrar pareja

¿De verdad creemos que el encontrar pareja va hacer que nuestra vida sea perfecta, que todo encaje y sea maravilloso? Lo cierto es que tanto las personas que tienen pareja como las que no saben que eso no es cierto, que ninguna relación es perfecta, que requiere esfuerzo, adaptación y comprensión. Aun así, la mayoría fantasean con esa enigmática y perfecta persona que milagrosamente transformará nuestra ansiedad en armonía para así, por fin, poder vivir una vida más plena.

Ese no es el problema. En realidad el verdadero problema reside en nuestra desmedida expectativa. Del mismo modo ocurre con el éxito y el fracaso: magnificamos lo que el éxito puede suponer en nuestra vida, y dramatizamos en exceso las consecuencias del fracaso. El resultado de esa desastrosa creencia es que comparamos a nuestra pareja (o a la persona que podría serlo) con esa idílica idea que nos han vendido en tantas películas y, como con todas las comparaciones, siempre acabamos perdiendo.

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cómo desconectar

 

¿Cómo vamos a desconectar si cada día, como una enorme y constante catarata, recibimos una ingente cantidad de información que se acumula frente a nosotros, convirtiéndose por momentos  en una gran montaña de datos que parece aplastarnos. Desde todos los lados recibimos todo tipo de notificaciones, consejos, sugerencias, claves y supuestos métodos infalibles para conseguir no sé cuántas cosas, diciéndonos todo lo que debemos hacer.

Antes nos exigían, sin embargo ahora  la autoexigencia se ha convertido en nuestro mayor enemigo, en nuestro mayor juez y verdugo; nos comparamos y sentimos que tenemos que hacer o demostrar algo más. Parece que la responsabilidad, la presión del éxito y del fracaso pesa cada vez más sobre nuestros hombros.

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el mejor regalo

Tengo el mejor regalo para ti: piérdete. ¡Sí, piérdete! Pero cuidado porque esa palabra, como cada palabra y cada gesto, se puede interpretar de formas muy distintas y tener significados muy diferentes. En esta ocasión pretende ser un piérdete positivo no para que desaparezcas, pero a lo mejor sí para que te pierdas un poco.

Es bueno perderse porque a veces así es como nos encontramos a nosotros mismos. Es bueno perderse para alejarse del ruido, salir del laberinto de la rutina, reflexionar y escucharnos; el mejor regalo es perderse para desconectar y conectar con la naturaleza, con un mismo y ordenar así nuestro desordenado mundo interior.

Es bueno perderse y esperar al amanecer para ver que todo comienza de nuevo, para pisar la arena o la hierba descalzos, para ir a ver y escuchar el mar; es bueno perderse y tumbarse para ver las nubes pasar o las estrellas brillar. Seguir Leyendo

cuánto sabes

No sé si solo me pasa a mí o a lo mejor a ti también, así que te cuento. Por momentos tengo la sensación de estar siempre buscando algo más, en el sentido de que todo cambia tan rápido que siento la necesidad de aprender, pero aunque siga haciéndolo tengo la sensación de saber muy poco.

Supongo que por ese motivo sigo hambriento, sigo buscando información y explica que en este momento esté apuntado a cinco cursos a la vez. Una locura para la que no tengo suficiente tiempo, pero me pueden las ganas, así que espero avanzar en todos ellos.

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el pasado puede doler

El pasado puede doler. Sí. Pero ¿qué haces cuando te caes? Ya sabes la respuesta: te levantas y sigues tu camino. Obviamente hay caídas muy distintas y unos golpes son más fuertes que otros, pero sobre todo la gran diferencia está en nuestra reacción y nuestra respuesta ante esa caída.

Ante las caídas o tropezones físicos, algunos se preguntan cómo ha sucedido. Otros, preocupados por el que dirán, miran a todos los lados para ver quién les ha visto y, con su frágil dignidad herida, procuran disimular como si nada hubiese pasado. También están los que se ríen de sí mismos. La circunstancia es la misma, la reacción es diferente.

Ante los tropezones y caídas de la vida sucede exactamente lo mismo: nadie se libra de esas situaciones en las que de pronto todo sale mal, nada funciona, las expectativas no se cumplen y los planes se tuercen. De pronto, nos vemos sumergidos en un profundo pozo, en el que la confianza se ahoga y la esperanza busca la luz para volver a creer.

Repito: el pasado puede doler y tarde o temprano todo pasamos por ahí. Pero en los momentos en los que la vida nos pone a prueba, la gran diferencia siempre está en cómo reaccionamos ante esa situación. Podemos filosofar, alargar y dramatizar esto un montón, pero tan solo hay dos opciones, dos tipos de respuestas. El patrón que marca la diferencia está en la calidad de las preguntas que nos hacemos en ese momento y en la historia que nos contamos. Seguir Leyendo